El Salvador conmemora hoy el 45 aniversario del asesinato de San Óscar Arnulfo Romero, suceso que se mantiene hasta ahora en la impunidad.
Monseñor Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1,980 con la presunta participación de efectivos militares por su predica a favor de los pobres, víctimas de la política criminal de los gobiernos militares.

El sacerdote católico salvadoreño, cuarto arzobispo metropolitano de San Salvador, era célebre por su predica en defensa de los derechos humanos y hasta ahora nadie fue condenado por su magnicidio.
El presunto asesino, el capitán Álvaro Saravia, encontró un lugar seguro para vivir en Modesto, California, Estados Unidos, hasta que fue descubierto y hasta ahora no se sabe dónde se esconde, según activistas que lamentan la impunidad del caso.
Saravia está en la lista de criminales más buscados por el Departamento de Seguridad de los Estados Unidos, y presuntamente de El Salvador, dónde la población local adora al hoy santo.
” En nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben cada más al cielo tumultuoso, les suplico, les ordenó, en el nombre de Dios cese la represión”, fueron las palabras dirigidas a los militares que resultaron en su condena de muerte.

El 23 de marzo, 1,980 Monseñor Oscar Arnulfo Romero, Arzobispo de San Salvador y figura líder en la lucha por el respeto a los derechos humanos predicó este sermón a través de la emisora del Arzobispado, al día siguiente, el Arzobispo era asesinado mientras celebraba misa en la capilla del Hospital Divna providencia en la capital salvadoreña.
En mayo de 1,980, un informe de la época, una redada efectuada en una reunión de un escuadrón de la muerte produjo documentos implicando al Mayor Roberto D’aubuisson y su jefe de seguridad, Saravia en el crimen.

Desde entonces la verdad sr ocultar el autor del disparo fatal se mantiene en la sombra de la impunidad y la complicidad de los que se niegan a operar el cas, uno más de muchos que aún esperan justicia en El Salvador.
Por : Prensa Latina.



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