Oscar A. Romero y Galdámez (Ciudad Barrios, 15 de agosto de 1917 – San Salvador, 24 de marzo de 1980), filósofo, Doctor Honoris Causa, profeta, teólogo, arzobispo de la Diócesis de San Salvador, vos de los sin vos, abogado y protector de los perseguidos por la dictadura militar de su país, y perseguido él, por oligarcas, grupos para militares y por algunos miembros de su propia Iglesia…. Mártir…. y Santo: San Oscar Arnulfo Romero y Galdámez, San Romero de América. Difícil sintetizar su grandeza en un grano de arroz, en una simiente cuando su vida y su pastoral fue esa simiente que fue entregada a los humildes y a todos los agobiados por el dolor, dejo de ser lo singular para convertirse en un fruto universal. Con este pueblo, sediento de justicia, dijo alguna vez en medio de amenazas en su contra, no cuesta ser pastor, sabiendo que, para serlo, no es suficiente ponerse detrás de un micrófono y hablar cualquier cosa, sino, acompañar al pobre en su sufrimiento.
En esta breve alocución sobre -no de la vida de nuestro profeta, sino- la navidad, se toma como punto de reflexión el mensaje que dejo expuesto un 24 de diciembre del año 1979, en la cual a la luz del evangelio, se va exponiendo -igual que lo hace la mujer que va colgando en las ramas de los arbustos, pieza por pieza la ropita recién lavada del hijo-, distintos elementos extraídos de los hechos previos y sucedidos con el nacimiento del niño Jesús bajo el amparo, cuidado, y expectativas de los seres que se encontraban presentes en el momento del alumbramiento, en aquel espacio lleno de paja, animales de corral y en medio de la noche; dado que los padres de este niño siendo pobres buscaron posada y al no encontrarla se acomodaron en un establo, carecían de propiedades para recibirlo como un Rey que llegaba como regalo a la humanidad, con la buena nueva de ser el redentor del pueblo sufrido y esclavizado por los tiranos.
Debe señalarse en la línea del tiempo, que aquel 24 de diciembre, se cumplían 75 días del golpe de estado del diez de octubre de ese año -y 90 días después, fue martirizado en la consagración- promovido por un grupo de militares jóvenes e intelectuales progresistas vinculados a la academia cercanos algunos a la Compañía de Jesús, por ello Romero insistió que en esa navidad, el nacimiento de Jesús debía verse con mucha esperanza pues allí descansaba la buena nueva, la primera gran noticia de la llegada del niño Jesús, se sintetizaba allí el anuncio de los ángeles a María, pues implicaba el principio de la liberación del pueblo y, cesaría el sufrimiento de este.
Estaba viva la esperanza para el pobre, que había generado aquella primera Junta Revolucionaria de Gobierno, misma que no duró mucho, se vinieron otros golpes de estado contra las primeras juntas hasta que finalmente -ya no lo presenció nuestro profeta- tomaron el control del país las fuerzas retrogradas, represivas y militaristas apoyadas por los Estados Unidos de América, con la complicidad del partido Demócrata Cristiano encabezada por el Ingeniero José Napoleón Duarte, quien siendo de oposición, y haber sido torturado por la dictadura, termino aliándose con el tirano, tiempo en que se aceleraron la represión y masacres contra la población humilde.
Esa Navidad del año 1979, se vio iluminada por esa promesa esperanzadora de que se aproximaban cambios importantes en el país.
“Ustedes están siendo en esta noche, en esta Catedral, la vivencia de lo que debe ser la Navidad. En medio del mundo y no obstante los peligros, las vicisitudes, las psicosis, los miedos, hay esperanza, hay alegría. Y no es simplemente un fingir como una valentía sin razón y sin sentido, sino que, hay la profundidad de una realidad que anida en el corazón de la Iglesia y que debe de ser el motor poderoso de la vida de todo cristiano”, decía.
Nuestro pastor Mártir, expuso en esa homilía una serie de elementos que rodearon el acontecimiento del nacimiento de Jesús, desde la buena nueva, desde la gran noticia que llevaron los ángeles, hasta el ambiente y las condiciones de pobreza en las que nació aquel niño. Lo que sucede con el nacimiento de Jesús, que se celebra cada 24 de diciembre, lo sintetiza en tres ideas fundamentales: “yo creo, dijo Romero, que en el evangelio hay tres ideas que deben ser nuestro mensaje de este año, aquí en El Salvador”,
- El Ángel dice a los pastores: “Os anuncio una gran noticia: Os ha nacido un Salvador” lo cual significa que hoy, entiéndase, en esta navidad, se introduce en la historia un principio de novedad (palabras de Monseñor), se están produciendo grandes acontecimientos que abren la esperanza que sea para el bien, para mejorar al pobre que clama justicia día a día, para bien de aquellos que son víctimas de violaciones de los derechos humanos por parte de la dictadura.
- Dicen los Ángeles a los pastores: “Esta será la señal: Lo encontraréis envuelto en pañales sobre un pesebre”, y agrega el pastor mártir, aquí encuentro la imagen de un Dios que se envuelve de la miseria humana y le da sentido divino al sufrimiento y al dolor. En efecto, así es, porque no encontrarán al niño recién nacido en palacios de mármol, ni entre cristales, ni entre la opulencia, ni entre sirvientes, ni entre ropas finas y de seda, no, como más delante de su homilía lo dice, lo encontraran en el seno de una familia pobre, en medio de la noche y del frío cubriéndose con trapitos humildes, con el calor del amor que le prodigan sus padres, y los animalitos allí presentes.
- La multitud de ángeles que baja cantando: “Gloria a Dios en los cielos”. Es la invitación que Cristo viene a hacernos: de que el hombre tiene un destino… y que por eso su vida tiene que ser optimista y nunca debe flaquear.
En su alocución, también nos dejo una reflexión sobre la navidad como fenómeno histórico social, convertida o creada adrede para encausar al ser humano hacia una práctica pagana, vulgar, absorbido por el consumismo, la frivolidad y la superficialidad que fomentan el mercado e intercambio de mercancías, que se ven estimulados por el dinero, elevados estos, dinero y mercado, en los dioses que se ponen por encima de cualquier acto de amor. Habrá navidad, buenos guisos y buen pan, en aquellas mesas y hogares que tienen como sustentarlas, habrá estrenos y buenos abrigos, en los hogares que tienen solvencia económica, más no, en aquellas en que prevalece la pobreza.
En ese sentido, destacó el simbolismo del niño Jesús, en el contexto de su nacimiento, así, se refirió al hecho de nacer en el seno de una familia pobre, sin techo ni buen abrigo, cuyos padres anduvieron buscando posada y al no encontrarla se refugiaron en un establo, lugar en el que vino al mundo. Un niño que viene a ser recibido en su seno una familia pobre, por tanto, es igualmente pobre, quien fue abrigado con sencillas mantitas y abrazado por el calor familiar. Este acontecimiento, Monseñor Romero lo contrasta con la realidad salvadoreña y señala que al igual que el niño Jesús, hay tantos hogares viviendo en la pobreza, que la navidad les encontrara en condiciones de escasez y de sobrevivencia.
Pensando en las condiciones de pobreza del niño Jesús, nos invita a la reflexión señalando que es similar a las condiciones de miseria que están pasando tantos niños en estos momentos, quienes no tendrán los estrenos ni los juguetes soñados, no tendrán la suculenta cena que otros la tendrán, porque sus padres quedaron cesantes en el empleo, o no les fue bien en sus pequeños negocios que les daba el sustento. Hay niños que, dice nuestro pastor mártir, que a su corta edad andan por las calles vendiendo periódicos y esta noche, muchos sin hogar se protegerán del frío con mantas o trapitos, o con las mismas hojas de los periódicos que en algún momento buscaron vender. Vivir la navidad, es entender los elementos que integran los acontecimientos históricos constitutivos de esta, es asumir su esencia y, convertir ese amor y esa pobreza material, en fortaleza moral, en solidaridad y compromiso con el dolor de los que sufren hoy día por los abusos del poder, es la toma de conciencia de eliminar la pobreza y de no permitir que haya más niños sin hogar, maltratados y abusados.

Escrito por : Mcs. Leonardo Ramírez Murcia.
Jurista y académico



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