No hemos venido a escuchar un discurso.
Hemos venido a romper el silencio.
Porque mientras hablamos de fe,
hay niños que comen una vez al día.
Mientras cantamos,
hay madres enterrando hijos.
Mientras algunos rezan cómodos,
el sistema sigue crucificando pueblos enteros.
Y no, no digan que Dios no tiene nada que ver con esto.
No blasfemen de esa manera.
El Dios del que habló Óscar Arnulfo Romero
no es neutral.
No es tibio.
No es cómplice.
Ese Dios toma partido.
Y su partido tiene nombre:
LOS POBRES.
Escrito por: PD. DOUGLAS CALDERÓN MORILLAS / ICAC



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