AL NORTE DE MI PAIS
Por los caminos lejanos, al norte de mi país,
Caminan juntos una plegaria y un fusil,
un rosario y un fusil, un canto rebelde,
se cansaron de rogar y esperar,
de apelar a la paciencia, se quedaron solos,
la palabra se quedó seca, desnuda,
con la fe limpia y sin estrenar, viendo las
calles inundarse de la sangre
viendo los caminos y los ríos llorar,
inundados de miedo y pesar.
Se cansaron de pedir paciencia,
Si, se cansaron de esperar.
En los caminos lejanos, al norte de mi país,
las plegarias nacidas del dolor, de las masacres,
no siguieron su eterno destino,
se quedaron, esperaron, se hicieron rebeldía,
se unieron al fusil al hombro del camarada Tilo,
se unieron al cauce de la insurrección
que marchaba hacia la liberación del
pueblo, por la dictadura, oprimido y humillado.
El camarada Tilo lo sabía desde antes,
Llamó a la esperanza,
Trajo las plegarias tiradas al viento,
Convocó al consejero fusil,
No habría redención con venda en los ojos,
Sin lazarillo, las plegarias no tendrían destino
una falsa promesa, la salvación,
sino se unían la palabra y el fusil, en la acción.
Los caminos y veredas, al norte de mi país,
vieron pasar el evangelio hecho canción,
hecho rebeldía y esperanza, hecho amor,
en las manos del camarada Rutilio Sánchez (Tilo).
Por Leonardo Ramírez Murcia
(02 sept. 2025)



No Comment! Be the first one.