¿ESTAMOS EN CRISIS DENTRO DE LA IGLESIA?
Tal vez, lo están en las altas jerarquías después de tantos escándalos; porque acá abajo está viva, tenemos alma, y vivimos la fe con alegría.
No nos dejan participar en sus decisiones, pero nuestro camino es lo comunitario.
Arriba pusieron un freno pastoral al último concilio, y no escucharon lo que dijimos en el Magisterio latinoamericano, pero de eso no tenemos culpa.
Tienen cargos jerárquicos, pero no pueblo.
Control, pero no comunión.
Dogmas, pero no Evangelio.
Rezos, pero no esperanza.
Prejuicios, y nosotros amor.
Hipocresía, y nosotros compromiso.
Religión, y nosotros espiritualidad.
Nos asustan con marginarnos, pero no tenemos miedos.
Nos ponen frenos, pero no nos detienen.
Nos tratan como subordinados laicos, pero todos somos hermanos.
Queremos levantar las manos en el “Padre nuestro”, y cantar agradecidos, pero dicen que es “malo”
Nos ofrecen conservadurismo y clericalismo; pero ponemos a los pobres y a las mujeres, en el centro.
Somos fuerza en el Espiritu, Pueblo de Dios, y más comunidad de iguales que institución jerárquica aplastante.
Deben bajar de sus tronos, soltar el poder, y librarse de la ambición; para caminar con los pueblos, y seguir a Jesus, por los caminos polvorientos.
Mientras sigan arriba, no entenderán, que la evangelización se hace insertados, tocando la realidad.
Quieren cambios, pero
Siguen en sus oficinas, y no en las periferias.
Condenan la opción por los pobres.
Se desincorporaron de los movimientos sociales. Permitieron daños al medio ambiente.
Dejaron de luchar contra el pecado estructural. Abandonaron a las minorías.
Y no estamos anunciando la llegada del Reino.
Tal vez, hasta que nos hagamos cargo de los pobres, y superemos la avaricia, tendremos un mejor futuro.
La Iglesia debe cambiar, volver a JESUS, y comenzar de nuevo.
Ser nuevamente cercana, misericordiosa, libre de prejuicios, llena de carismas, misionera, solidaria, evangelizadora, constructora de paz, y comprometida con la justicia.
El reto es volver a Jesús, no a María, ella solo es discípula ejemplar, y ese es su lugar, según la reflexión teológica.
Soy el Padre Guerrero y esta es mi humilde opinión.



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