¿LAS MUJERES NO LLORAN EN EL SALVADOR?
Un eslogan al parecer para una gira o una canción; pero en El Salvador, es para El Salvador, en la presentación artística de “Shakira” con un revuelo logístico y propagandístico de inimaginables dimensiones, más allá de una calculada comercialización del evento. Esa expresión sin su contexto de origen personal, no debiera tener trascendencia; sin embargo, hace recordar otros hechos históricos que tuvieron su eslogan como cortina un poco similar para disimular realidades sociales penosas.
Recuérdese el eslogan de campaña electoral de don Antonio Saca cuando se repetía que, en su gobierno las mujeres ya no estarán solas y siguieron abandonadas, o más aún, cuando en el año 1975 la dictadura militar trajo el concurso de Miss Universo a El Salvador bajo el eslogan “El Salvado, país de la sonrisa”, que se popularizó de tal manera que desplazó a Tailandia como referente cultural de esa frase.
Se intento esconder bajo esta frase, que resalta la calidez y amabilidad del salvadoreño -que bien retratara Roque Dalton en su poema de amor- una realidad dolorosa predominante en aquel momento histórico: un pueblo sometido a las peores formas de represión y violaciones de los derechos humanos, campesinos sin tierra, alquilando -si podía- para cultivar sus alimentos, viviendo en mesones y en lo ajeno, una población mayormente hambrienta, sin atención medica digna, sin acceso por igual a la educación primaria y universitaria. Una población de adultos y niños, desnutridos y alimentados por la caridad internacional; sin embargo, era el país de la sonrisa.
Con ese lema se instalaba el Show de Miss Universo, mismo que fue entendido cabalmente por los universitarios, por los intelectuales, democráticos y progresistas del país y por las organizaciones revolucionarias como un intento de la dictadura militar de perpetuarse en el poder y esconder la tragedia social que se vivía.
En ese contexto, recuérdese, luego de la represión que sufriera la comunidad universitaria del Centro Universitario de Occidente, quienes habían realizado un desfile bufo contra el show de miss universo, en San Salvador, la comunidad universitaria en respuesta salió a las calles el 30 de julio de 1975 a protestar, ante ello la dictadura militar arremetió con tanquetas y ametralladoras contra aquella manifestación que dejo muchos heridos, muertos y desaparecidos. En este escenario de muerte, represión, pobreza, analfabetismo y marginación, se desarrolló aquel evento que nos etiquetó como “El país de la sonrisa”.
Trayéndose al presente, otro show de una artista destacada en el mundo musical, se viene denominando a dicha gira como “las mujeres ya no lloran” que puede representar la vida personal de la artista, una canción o la gira; sin embargo, identificado este evento con este eslogan, lleva un mensaje similar al del país de la sonrisa, que induce a pensarse que las mujeres en El Salvador no tienen problemas sociales, económicos o políticos, ni culturales, su mundo es color de rosa, todo está bien y dejaron de tener pesares que les haga derramar lágrimas, las mujeres dejaron de llorar porque encontraron la felicidad. Independientemente del rol dentro de la sociedad y en su calidad de madre, abuela, hermana, esposa, cabeza de familia, trabajadora, etc. ha tenido que enfrentar enormes retos y desafíos, ha derramado lágrimas, sobre todo en un país con grandes desigualdades sociales, donde se ha sentido impotente ante el hijo que muere por falta de atención médica, carece de empleo o ha dejado de tenerlo; las mujeres también lloran ante la frustración de no tener vivienda propia, no recibir el tratamiento contra el cáncer o la enfermedad renal que les carcome la vida, y lloran, y lloran también en el seno de sus hogares por la violencia que enfrentan a diario. No se puede hacer de una realidad personal algo colectiva, no se puede hacer creer que todo está bien, que no hay dolor ni lágrimas, solo porque las luces y el show lo ocultan.
Escrito por: Msc. Leonardo Ramírez Murcia / Escritor y Académico.



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