EL PAN Y EL VINO NO SON ADORNOS LITÚRGICOS…ES TRABAJO CAMPESINO… ES SUDOR DEL PUEBLO…
Celebración del pan y el vino
No es un rito vacío.
Es memoria peligrosa.
Cuando la comunidad se reúne
y pone sobre la mesa el pan y el vino,
no está repitiendo un gesto antiguo:
está recordando la entrega de Jesús de Nazaret,
su cuerpo partido por los pobres,
su sangre derramada por la justicia.
El pan no es adorno litúrgico.
Es trabajo campesino,
es sudor del pueblo,
es trigo que pasó por manos heridas.
El vino no es lujo sagrado.
Es fruto de la tierra
y de quienes la cultivan.
Celebrar el pan y el vino
es comprometerse.
Si comemos el Cuerpo
pero ignoramos al hambriento,
mentimos.
Si bebemos la Sangre
pero callamos ante la injusticia,
profanamos.
La Eucaristía —como la vivía la Iglesia perseguida y como la proclamaba Óscar Romero—
es denuncia y anuncio:
denuncia de un mundo que crucifica,
anuncio de un Reino donde nadie queda fuera de la mesa.
Pan compartido.
Vino repartido.
Pueblo reunido.
Ahí comienza el Reino.
Autor. Pd. Douglas Calderón Morillas
Chimbote, Perú
Iglesia cristiana apostólica católica. ICAC PERU.



No Comment! Be the first one.