“Nuestro único interés es salvaguardar la vida de todo ser humano”. Con estas palabras, monseñor Rafael Valdivieso, obispo de Chitré, resumía recientemente la preocupación de la Iglesia panameña ante el debate sobre la posible reapertura de proyectos mineros en el país. Para el prelado, cualquier actividad que pueda poner en riesgo la salud y la vida de las comunidades debe ser examinada con responsabilidad.
En distintos países de América Latina y el Caribe, la Iglesia acompaña a las comunidades afectadas por los impactos sociales y ambientales de la minería, defendiendo la dignidad humana, los derechos de los pueblos y el cuidado de la creación. No se trata de un rechazo a toda actividad minera, sino de un llamado al discernimiento desde la Doctrina Social de la Iglesia: el desarrollo económico no puede desvincularse del respeto a la vida, al bien común y a la protección de la Casa Común.

En julio de 2025, el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), junto con la Red Iglesias y Minería y el acompañamiento del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, presentó las “Orientaciones Pastorales ante los Impactos de la Minería en América Latina y el Caribe”. El documento, fruto de un proceso de discernimiento en el que participaron unos 20 obispos que acompañan comunidades afectadas por la actividad minera, ofrece criterios pastorales para afrontar los conflictos socioambientales desde la defensa de la vida, los derechos humanos y el cuidado de la creación.
Un año después, este camino continúa con iniciativas de formación impulsadas por el centro teológico CEBITEPAL, la Red Iglesias y Minería y la CLAR. El curso online “Orientaciones pastorales de las Iglesias frente a la minería”, que se desarrolla del 19 de junio al 4 de septiembre, busca proporcionar herramientas de discernimiento y acción pastoral para acompañar a las comunidades afectadas por estos conflictos. “Hoy en América Latina la minería está entrando por todos los rincones de nuestros territorios, especialmente en comunidades campesinas y pueblos indígenas. En muchos casos desplaza a las comunidades, genera conflictos sociales y viene acompañada de actividades profundamente destructivas para la naturaleza y el medio ambiente”, señala Pedro Sánchez miembro de la Red Iglesias y Minería y uno de los organizadores.
El curso aborda temas sobre la Doctrina Social de la Iglesia, la espiritualidad ecológica, la defensa de los derechos socioambientales, el acompañamiento a comunidades vulneradas y la construcción de alternativas pastorales que promuevan la justicia, la participación y el cuidado de la creación.
Un desarrollo respetuoso de la vida
En Panamá, el debate sobre la posible reactivación de proyectos mineros ha llevado nuevamente a la Iglesia a expresar su preocupación por las consecuencias que las actividades extractivas pueden tener sobre las comunidades y el medio ambiente. El obispo de Chitré, Rafael Valdivieso recordó que los obispos han escuchado tanto a expertos como a representantes de empresas mineras y que permanece la preocupación por los impactos que estos proyectos pueden generar sobre las comunidades cercanas. “Todo lo que atenta contra la salud y la vida humana es un peligro”, señaló el prelado, al referirse a los riesgos asociados a la actividad minera.
Tambien recordó que la posición de los obispos no responde a intereses políticos o económicos, sino a la defensa de la persona y del bien común.
La postura del obispo se sitúa en continuidad con la carta pastoral “Querida Panamá”, publicada en 2024 por la Conferencia Episcopal Panameña, en la que los obispos hicieron un llamado a escuchar “el clamor de la tierra y de los pueblos, promoviendo una visión de ecología integral y colocando el bien común como criterios fundamentales para las desiciones sobre el desarrollo del país.
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Escrito por: Laura Gómez/ Agencia Fides.



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