LOS 7 ENSAYOS DE UNA MUERTE ANUNCIADA – Para Susy Aponte Polo, la China…
Aquí va este poema. Crudo, sin perfume. Al estilo de Carlos Mariátegui: sin lamento, con bisturí desde sus 7 ensayos.
I. La economía de la bala
No la mató el hambre del mercado,
la mató la economía del silencio.
En el Perú no se mata por cupo,
se mata por porcentaje de concesión.
El sicario es el obrero barato
del latifundio minero.
Bala tercerizada.
Muerte con recibo por honorarios.
II. El problema del poder y su coartada
Antes firmaban: Rodrigo Franco.
Antes firmaban: Colina.
Hoy no firman.
Hoy subcontratan a un venezolano con Glock
para que la prensa diga “crimen común”.
El poder aprendió a lavarse las manos
con sangre ajena.
Ya no necesita cuartel, necesita penal y celular.
III. El gamonalismo de saco y corbata
Denunció a los partidos millonarios,
Somos Perú, APP, Podemos,
los que empeñan Áncash en cada campaña.
Por eso la pusieron en la lista.
Como a Romero: “en la lista de los que van a ser eliminados la próxima semana”.
El gamonal ya no usa poncho,
usa logo de partido y fiscal amigo.
IV. La iglesia que mira y la iglesia que sangra
A las altas esferas de la sotana perfumada:
Ustedes que bendijeron clínicas con Romero
y hoy bendicen convenios con el gobierno,
¿dónde está su voz?
No les pedimos milagros,
les pedimos que no sean cómplices del silencio.
Y a los pocos curas que aún guardan la sotana en el barro:
No la suelten.
La denuncia profética no es misa de domingo,
es poner el pecho donde ponen la bala.
V. La organización como única tumba digna
China no murió sola,
murió transmitiendo en vivo porque sabía
que solo el pueblo grabando es fiscalía.
Que lo sepan en Palacio y en la Nunciatura:
Cada celular es un Romero con megáfono.
Cada mercado es una catedral.
VI. El mito de la “mujer distorsionada”
Quisieron vestirla de extorsionada
para no vestirla de mártir.
Quisieron decir “era por cupo”
para no decir “era por poder”.
No era distorsionada.
Era la única mujer que se atrevió a decir
“Basta de corrupción” con nombre y apellido
frente a 600 mil mujeres de Áncash.
VII. Tesis final para las organizaciones de Derechos Humanos
No pidan justicia, arránquenla.
No esperen parte policial, hagan parte del pueblo.
Que su nombre no vaya a un archivo,
que vaya a una pancarta.
Que cada denuncia que hizo – tres llamadas de tres penales –
sea tres gritos en cada plaza:
¡No nos mató la delincuencia, nos mató el Estado tercerizado!
¡No fue cupo, fue poder!
Y que siga viva,
no en bronce,
sino en la rabia organizada de los que aún se atreven a decir,
con miedo y sin miedo:
¡MIEDO NO TENGO!
Carlos Manuel Alejos Lévano
Callao 21 de setiembre 2026.



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