El obispo de San Miguel, Antonio Dueñas y Argumedo fue el encargado de invocar a Dios en 1 de las 3 tomas de posesión de Maximiliano Hernández Martínez, su reflexión consistió en comparar al brigadier general con Moisés. Ambos guiados por Dios debían llevar a sus pueblos a la tierra prometida. Buscaba tener la fiesta en paz con el dictador para terminar la catedral de San Miguel, cuya faraónica construcción no estaba acorde con la economía de la ciudad. Su eminencia murió 20 años antes de que la construcción fuera terminada. Igual a Moisés que Dios mismo lo enterró Dueñas y Argumedo no logró ver terminada la obra, aunque sus restos fueron sepultados finalizada catedral bajo la Mesa del Altar. Años después Juan Carlos Hasbún, pastor de la iglesia Kemuel en El Salvador llegaría donde un joven alcalde de izquierda en Nuevo Cuscatlán a pedir permiso para construir una iglesia en el municipio. Allí aprovecho para, cual mensaje de Fátima, decirle que Dios le había revelado 4 secretos, que él además sería alcalde de San Salvador, presidente de la república y ocuparía un cuarto cargo que aún no le seria revelado. Desde luego el permiso para construir el templo fue dado y Nayib Bukele tuvo su culto el 1 de marzo de 2015, día de las elecciones municipales.
La antropología política dicta que cuando un líder religioso dice que Dios tiene un plan divino con un político se puede leer en dos sentidos: desde la fe, es una guía divina para el país. Desde la política, es instrumentalizar la religión para desactivar el pensamiento crítico y lograr obediencia. ¿si Dios es vida quería que fueran fusilados 10 mil indígenas salvadoreños en 1932? ¿Dios quiere que mueran sin juicio justo 435+ salvadoreños en la cárcel por el régimen de excepción hoy?
Líderes religiosos que se alían con políticos y callan frente a la corrupción, crímenes de esos aliados terrenales pecan contra Dios, si al avalar a un político como ungido justifican violaciones a los Derechos Humanos. Dividen a la sociedad porque quienes criticamos la perversión política somos acusados de enemigos de Dios o transforman la fe justa, en escudo del poder. No se trata de que las iglesias no pueden bendecir dirigentes, políticos, reyes o presidentes, pero si esas bendiciones implican neutralidad o silencio ante el mal termina siendo complicidad. La universalidad del catolicismo le permite capitalizar experiencia sobre sus actos pasados algo que iglesias jóvenes ignoran. El Vaticano en El Salvador pasó de un obispo zalamero con el dictador a una voz potente con Romero y será difícil luego del apoyo de algunos obispos al nazismo y dictaduras en el pasado no denunciar hoy abusos, resistir la manipulación ideológica y acompañar a las victimas pobres y marginadas. Las iglesias antes de aliados están obligadas a ser la conciencia moral frente al poder evitando ser propaganda de un gobierno ya que luego tendrán que rendir cuentas por omisión y daño a su credibilidad moral.
Como hizo Dueñas y Argumedo muchos líderes religiosos buscan intercambiar favores con el poder: espacios para predicar con concesiones de medios de comunicación, exenciones de impuestos para los negocios bajo la sombrilla de la iglesia, alejar al Ministerio de Hacienda de sus cuentas, influencia en políticas educativas y morales, como la Secretaria de Valores para ética, moral y espiritualidad que con el pretexto de contener la maldad salvadoreña -que tiene su origen en la desigualdad- buscan en la alianza entre religiosos y políticos la legitimación mutua: presentar al político como hombre de fe, da votos y al religioso influencia terrenal.
Corolario: Jesús nunca pacto con Herodes Antipas, Pilato o el Sanedrín es decir con el poder político por eso lo odiaban hasta matarlo.
Escrito por : Marvin Aguilar



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