Fe, dignidad y liderazgo pastoral de Fray Ronald y la Resistencia Miteca a cuatro años del “NO” a la minería metálica
En el corazón de la historia comunitaria de Guatemala, pocos hitos reflejan con tanta nitidez el poder de la organización civil como la histórica Consulta Municipal de Vecinos de Asunción Mita, Jutiapa. A cuatro años de aquella gesta soberana donde casi el 88% de la población dijo un categórico “NO” a la explotación minera metálica, la memoria viva del pueblo no solo recuerda la contundencia de las urnas, sino también a las figuras clave que caminaron, sostuvieron y guiaron espiritualmente ese proceso. Entre ellas, resalta con luz propia la figura de Fray Ronald Aquilino Salas, cuya labor de acompañamiento, concienciación y liderazgo pastoral se convirtió en un pilar fundamental para canalizar el sentir de la feligresía católica en defensa de la vida y el territorio.
Una fe encarnada en la defensa de la creación
La lucha contra el proyecto minero Cerro Blanco (renombrado en años recientes como Era Dorada) no ha sido únicamente un documento técnico o legal; ha sido una batalla por la supervivencia biológica y cultural de la región. La amenaza inminente de contaminación sobre la cuenca del río Ostúa, el emblemático lago de Güija y el transfronterizo río Lempa llevó a las comunidades a comprender que cuidar la naturaleza es un acto de fe y acción.
En ese escenario, la presencia de Fray Ronald trascendió el ámbito del altar. Asumiendo el llamado de una Iglesia comprometida con las periferias, supo interpretar el clamor de una comunidad amenazada por el extractivismo. Su liderazgo no consistió en imponer una vocería por encima de las asambleas ciudadanas, sino en ejercer un acompañamiento profético: estar al lado del pueblo, escuchar sus dolores, alimentar sus esperanzas y recordar que la protección de la “Casa Común” es un mandato moral inevitable.
A través de la predicación, el diálogo cercano con las familias y la dinamización de la vida parroquial, Fray Ronald ayudó a articular el sentimiento de rechazo hacia la minería metálica. Bajo su impulso y el del equipo pastoral, la parroquia de Asunción Mita abrió sus puertas para convertirse en un espacio de encuentro, formación ambiental y reflexión ética. Las pancartas y mensajes en favor de los recursos naturales que adornaron y siguen adornando el templo parroquial no son meros ornamentos; son el testimonio de una fe comprometida con la dignidad de las personas y el derecho a un futuro limpio.
El poder de la palabra y la acción
El camino hacia la Consulta Municipal de Vecinos requirió de un esfuerzo titánico de pedagogía social. En un entorno donde las corporaciones extractivas intentaban posicionar discursos de “desarrollo”, hacía falta una voz que aportara claridad, valores éticos y valentía. Ahí radicó una de las contribuciones más valiosas de Fray Ronald.
Al motivar a la feligresía a participar activamente en la consulta, Fray Ronald promovió el ejercicio de una ciudadanía responsable basada en el Evangelio. Explicó con paciencia que votar en defensa del agua y de la tierra era defender el pan de los hijos, la salud de los ancianos y el patrimonio de las futuras generaciones. Su acompañamiento infundió confianza en un proceso que, desde su concepción, buscó darle la palabra al pueblo sobre el destino de su propio territorio.
El día de la votación, el resultado fue inapelable: la mayoría rechazó la minería. Ese triunfo ciudadano no habría tenido la misma resonancia sin el respaldo moral e institucional de la fe local. La Iglesia católica, de la mano de guías espirituales como Fray Ronald, otorgó legitimidad, amparo y fortaleza a un movimiento popular diverso y plural integrado por colectivos ecologistas, comités comunitarios y organizaciones transfronterizas.
Un liderazgo que teje redes comunitarias
La figura de Fray Ronald encarna el modelo de sacerdote y fraile que la encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco convoca a ser: un pastor que camina al ritmo de su rebaño, a veces adelante para guiar, a veces en medio para sostener y a veces atrás para cuidar a los más débiles.
Lejos de buscar un protagonismo individual, el liderazgo de Fray Ronald se ha distinguido por su capacidad de tejer alianzas. Entendió desde el primer momento que la Resistencia Miteca es un tejido social diverso compuesto por asambleas comunitarias, movimientos de jóvenes, mujeres defensoras y aliados transfronterizos que comparten la cuenca del río Lempa en El Salvador. En ese mosaico de voluntades, Fray Ronald actuó como un puente de unidad, uniendo la fe con la acción ecológica y el dinamismo espiritual con la defensa de los derechos humanos.
A cuatro años del triunfo. La lucha continúa
A cuatro años de aquella victoria ciudadana, la amenaza no ha desaparecido. Las maniobras para reactivar o reconvertir el proyecto minero bajo nuevas denominaciones siguen desafiando la decisión democrática tomada por el pueblo de Asunción Mita. Es por ello que el aniversario de la consulta no es solo un acto de memoria histórica, sino un punto de reencuentro y reafirmación de la lucha. Hoy, la movilización civil exige de forma constante y categórica la cancelación definitiva de los derechos extractivos en la región.
Recordar este cuarto aniversario es hacer justicia al rol histórico que la Iglesia comprometida ha jugado en las luchas ambientales de Guatemala. Su figura representa la convicción de que la fe no es ajena a los problemas del mundo, sino una fuerza viva capaz de movilizar conciencias, transformar realidades y proteger la vida frente a los intereses que buscan mercantilizarla. Asunción Mita demostró hace cuatro años que cuando un pueblo se une en defensa de su tierra, no hay poder corporativo que pueda doblegarlo. Y en esa gesta, la voz, la presencia y el corazón de Fray Ronald seguirán grabados en la memoria de un pueblo que aprendió a cuidar su Casa Común con la oración en los labios y la dignidad en la acción.
Por: Luis Rafael Moreira Flores



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