Escribir, hablar y hacer remembranza del ministerio pastoral de Monseñor, Oscar Arnulfo Romero es un honor, una alegría, y un privilegio para la clase trabajadora salvadoreña y cómo ciudadano de ésta Nación, nuestro pastor y mártir hoy santificado por el Vaticano es también un un orgullo para el pueblo de Dios.
Su ministerio pastoral y su doctrina social humanista nos ha dejado muchas enseñanzas de la década de los años 80′ s, fueron de luchas sangrientas, de torturas y muertes, que nuestro pastor, profeta y mártir vivió y plasmó en sus históricas homilías; en dónde se refirió al sector laboral y dijo ” trabajadores del campo, de la ciudad,” teniendo en cuenta que el movimiento obrero de El Salvador, las luchas, huelgas ocurridas recientemente lo demuestran, que estas acciones han evidenciado algo nuevo que nace en los trabajadores y nunca debe cortarse, sino que debe examinarse, encausarse y nunca sofocarse “.
Los trabajadores Estatales, municipales y privados debemos buscar soluciones a través de luchas constantes , permanentes; nunca abandonar los temas de interés nacional ya que cómo clase trabajadora, nuestros principios, valores y objetivos son los mismos desde que nace el sindicalismo como paradigma e instrumento de lucha que define, que sólo organizados con objetivos claros vamos a dar los resultados que tanto anhelamos.
Como clase trabajadora las enseñanzas de nuestro pastor mártir Monseñor Romero son palabras de conciencia crítica como trabajadores, en la actualidad en esta era moderna, tecnológica continuamos luchando por mejores condiciones de vida como trabajadores en dónde el único progreso económico es nuestro salario; para mantener a nuestro núcleo familiar, las luchas continuarán y el pensamiento crítico humanista y Romerista vive en la conciencia social de la clase trabajadora, éste humanismo vivirá mientras vivan los trabajadores conscientes de éste pensamiento histórico en El Salvador.
Por: Mario Montes
Presidente AGEPYM.



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