PAPA FRANCISCO, DE QUIEN LLAMA A SER LLAMADO
Un desalojo cargado de mentiras. Construyendo la unidad ante el sistema. →
Papa Francisco, de quien llama a ser llamado.
Para no pocos, la elección de el Cardenal Jorge Bergoglio fue mucho más que una sorpresa; grata sí, pero sin llegar a saber a ciencia cierta, cómo había pasado eso. Lo único que puedo remarcar es, que no se movía en la suntuosidad de la iglesia católica, era alguien incomodo por su forma de ser; incómodo para la institucionalidad.
Contradictorio es el Espíritu en este mundo y lo vemos en la persona de Joseph Ratzinger, llamado Papa Benedicto XVI. La llegada del Papa Francisco no se entiende, o al menos yo no la entiendo sin Ratzinger. Del Cardenal Ratzinger podemos decir, que era un intelectual de altísimo vuelo y de una coherencia en su vida más que evidente. Fue conocido por ser el implacable guardián de la ortodoxia católica, pero precisamente ese cargo le permitió conocer las intimidades del Vaticano y, sobre todo, las mafias que pululan en la curia vaticana.
Sin Benedicto no se entiende la elección de Juan Pablo II. Un Cardenal del Este de Europa que conocía los avatares del mundo y, sobre todo, del mundo detrás de la cortina de hierro, pero que también era, un hombre radicalmente institucional; que sin embargo propició algunos cambios fuertes al interior de la institucionalidad católica y de la vida de la iglesia misma.
Juan Pablo II decepcionó a los sectores ultraconservadores de la iglesia católica, porque al fin de al cabo, ni impulsó cruzadas, -modernas, por supuesto-, y tampoco quemó herejes con la proporción que deseaban los ultra conservadores.
A la muerte de Juan Pablo II, ya la correlación de fuerzas tanto en la curia como en el colegio cardenalicio era favorable a Joseph Ratzinger, que seguía siendo el guardián de la ortodoxia y, por tanto, alguien “confiable” en última instancia. El cónclave, dicen que fue bastante azaroso, pero de el salió electo el Cardenal Ratzinger, que se autonombró Benedicto XVI, tomando en sus manos la tarea de impulsar los cambios que urgía y urge la Iglesia católica romana.
Juan Pablo II inició la apertura de la iglesia al mundo, así a secas; y Benedicto XVI con menos marketing y con un carisma diferente se enfocó en la dura batalla de limpiar la institucionalidad fortaleciendo el colegio cardenalicio y haciéndolo por cierto más católico. Hizo reiterados llamados a una vida más evangélica, y por evangélica sencilla y de cara al mundo; cosa que por cierto no gustó mucho a los amantes de la ortodoxia institucional y contrarios al evangelio de Jesús. Sobre todo, la iglesia alemana y sus opulentos jerarcas se sintieron agredidos y se dedicaron muchos de ellos a humillar y contrariar al papa Benedicto.
Y para sorpresa de todos, Benedicto XVI rompe una tradición fortísima de la iglesia; el carácter vitalicio del cargo y con una muy buena correlación de fuerzas al interior del colegio cardenalicio logran para espanto de unos pocos al interior del colegio y de muchos dentro de la iglesia, la elección del Cardenal Jorge Bergoglio. Una dura batalla de Benedicto pero que supo ser fiel a la tarea del Espíritu.
El Cardenal Jorge Bergoglio dio el siguiente paso lógico de Benedicto; se autonombró Francisco. Un Francisco en la forma, en el fondo y con un toque de Benedicto, iluminando para el mundo las verdades fundamentales tan necesarias.
Estos tres papas seguramente serán visto como los papas que orientan el camino hacia la fuente fundamental de la iglesia, -la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesús de Nazareth- y esto se convierte en la invitación a todos los cristianos para caminar hacia esa fuente, a pesar de la Institución llamada Iglesia católica romana.
Desde Francisco podemos entender el inicio del calvario de Juan Pablo y Benedicto. Desde tenido n mafias al interior de la iglesia.



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