La Teología de la Vida es formulada por Obispo Luterano Medardo Gómez de El salvador. Nace de una dinámica coexistente y situacional que supera las reflexiones teológicas. Es una reformulación de la teología de la liberación y su valor reflexivo no radica en teoría elaborada exclusivamente por especialistas, sino en testimonios de esperanza. Teología de la vida es una renovación del pensamiento idolátrico de la pobreza para visibilizar la necesidad, sin importar condición de pobreza y riqueza. No se expresa una idolatría por la pobreza, sino que reconoce que la pobreza es una consecuencia del pecado mismo. Enriquece la interpretación hermenéutica bíblica justa de un mundo en crisis, trayendo un nuevo modelo pastoral alternativo integral redireccionando los ámbitos de inclusividad y justicias para una vida digna y plena.
La teología de la vida desafía la pastoral evangélica, nutre las practicas eclesiológicas para una vida ético-espiritual y un ministerio holístico integral. Obispo Gómez afirma que la Teología de la Vida comprende el Kairós de la evangelización. Ella es en sí misma una lectura del tiempo y contexto, un análisis sistemático bíblico y socio-teológico de una dinámica situacional y vivencial. Invita a reformular la práctica pastoral y diakónica en sitio y época, ubicando vitalidad sinérgica entre los hechos y la justificación por la fe.
El término vida es el leitmotif de las escrituras y crea un puente con la Vida que vislumbra: “luz, libertad, justicia, paz y amor” que Dios nos muestra y enseña en el testimonio de las escrituras. Teológicamente Vida sobrepasa a la liberación, es decir, el proceso de vida incluye a la liberación como parte de ella. Su gran aporte es redescubrir el papel de la iglesia en la construcción de una sociedad justa frente a los nuevos contextos. Es el modelo que descubre el luteranismo aplicado a una práctica pastoral con el lema “opción preferencial por los más necesitados.” El ser necesitado se ubica en el amor de Dios que está y estará siempre presente.
Para el luteranismo salvadoreño existe una identidad teológica que ha nacido del testimonio de vida y esperanza de la Iglesia Luterana Salvadoreña, experiencias, testimonios del ministerio liderado por el Obispo Medardo Gómez, quien recoge en sí mismo la luz del evangelio de la vida de monseñor Oscar Arnulfo Romero y el surgimiento de movimientos populares de liberación y esperanza bajo el cielo de la fe cristiana. El protestantismo luterano en El Salvador y consecuentemente en Centroamérica ha caminado de acuerdo con los desafíos del contexto frente a los conflictos de opresión del imperialismo americano. Centroamérica vio nacer un nuevo modelo de iglesia, llamada iglesia popular, iglesia de los pobres o del pueblo, es decir una iglesia que nació del pueblo. Este fenómeno es intercultural desde las vidas oprimidas en búsqueda de libertad. Alcanzó una identidad cristiana, ecuménica y una celebración litúrgica que transformo la tradición colonial. La iglesia luterana en El Salvador tiene un tesoro de la Teología de la Vida surgido el 16 de noviembre de 1989. Un símbolo de la fe, porque tiene una historia de fe, que recoge el amor de Dios para el pueblo y para la atención especial de los más necesitados. Ese tesoro se llama “Cruz Subversiva,” una cruz hecha de dos tablas que invitaron a escribir sobre sus cuatro brazos las injusticias cometidas durante las intervenciones militares que dieron lugar en los años 70´s, 80´s y 90´s. La cruz permanece como un símbolo cerca del altar en la iglesia La Resurrección y sus inscripciones sirvieron de recuerdo y oración en cada culto. La fórmula de la Teología de la Vida es una reformulación de la teología de la liberación, y afirma una frase de Martin Lutero que dice “Todos somos mendigos, esa es la verdad” aceptando que es tan necesitado el rico como el pobre. El ser necesitado se ubica en el amor de Dios y siempre que el ser humano necesite pertenencias, desde su condición espiritual, Dios está con ellos y estará. Los pobres, debido a la presión de bienes materiales-económicos, sufren limitaciones sistemáticas y la necesidad se vuelve mayor. Es por eso por lo que la opción preferencial por los pobres tomo lugar en su contexto, pero no quiere decir que los ricos estén marginados. Construye una praxis que surge desde el sacerdocio universal de los creyentes. Una pastoral integral formada por la apostolicidad entendida como modelo de Jesucristo y sus apóstoles. Un modelo episcopal como el modelo o hilo histórico de la transmisión de la autoridad que no solo recibe el obispo, sino la iglesia con sus ministros, cuerpo pastoral; y un Modelo Diaconal como la integración de las experiencias de fe y la vida deseada por Dios.
Rev. Arisbe Gómez



No Comment! Be the first one.