El anglicanismo es una opción de vivir una religiosidad de manera inclusiva y diferente. Reconocemos al Padre (Que puede ser madre), al hijo y Espíritu Santo. Jesús es nuestro salvador, él es gratuito en su amor. Sabe que Dios es un Dios de amor y de movimiento (Josué 1:9) nos provoca libertad, esta libertad nos hace caminar con los signos de los tiempos y reconocer los dones y talento del “otro-yo”. Bajo esa circunstancia para los anglicanos o episcopales no ha sido difícil reconocer la santidad de Monseñor Romero.
Definimos como Santidad la búsqueda continua de la perfección en el amor de Cristo. En ese contexto Romero es un Santo. Entonces como somos una Iglesia llena de símbolos, hemos acompañado a Romero en su lucha.

Monseñor Óscar Arnulfo Romero es un símbolo de fe y justicia que trasciende fronteras y denominaciones religiosas. Su legado no solo es reconocido por la Iglesia Católica, sino que también ha sido abrazado por la Comunión Anglicana, que ve en él un ejemplo de santidad en la búsqueda de la paz y la defensa de los derechos humanos. La Iglesia Anglicana, con su tradición de apertura e inclusión, ha acompañado el testimonio de Romero a través de diversos gestos que destacan su vida y su martirio como una inspiración para todos los cristianos.
Uno de los mayores reconocimientos anglicanos hacia Monseñor Romero se encuentra en la Abadía de Westminster en Londres, donde su imagen fue colocada junto a la de otros grandes luchadores por la justicia como Martin Luther King Jr. Este gesto simboliza el respeto y la admiración de la Iglesia de Inglaterra por un hombre que entregó su vida en favor de los más vulnerables. Asimismo, en la Catedral Nacional de Washington, otro monumento honra su memoria, recordando su valentía y su compromiso con los valores evangélicos de amor y justicia.
Desde 2005, la Iglesia Episcopal de los Estados Unidos incluyó a Romero y a los mártires de El Salvador en su calendario litúrgico, orando cada año en el domingo más cercano al 24 de marzo en su honor. Además, la ofrenda de esa fecha se destina a una parroquia en Tierra Santa llamada El Salvador, ubicada en el límite entre Palestina e Israel, un símbolo de esperanza en medio del conflicto. Más recientemente, la Fundación Arzobispo Romero (ART) y la Agencia Católica de Ayuda Internacional (CAFOD) propiciaron la creación de una cruz diseñada por el artista Fernando Llort, que contiene un pedazo del alba manchada de sangre del mártir, reafirmando la fuerza del símbolo de la cruz como máxima expresión de amor y sacrificio.
La ofrenda del domingo 24 de marzo se destina a una parroquia en Tierra Santa que se llama El Salvador. Y está en el límite de Palestina e Israel. Este se reconoce como un lugar neutral.
Un año antes, nuestro Obispo Emérito Desmun Tutu, premio nobel de la Paz, dedicaba un capítulo de su libro Dios tiene un sueño a Romero. Tutu surafricano luchador contra la segregación racial destaca a Romero como un inspirador de esperanza que sobre pasa la religiosidad. Tutu plantea que como Romero todos y todas tenemos la capacidad (con fe) de construir un mundo mejor, “que es sueño de Dios”. El reconocimiento anglicano a Monseñor Romero nos recuerda que la santidad no es exclusiva de una denominación, sino que se manifiesta en la entrega radical al Evangelio y al servicio del prójimo. Su testimonio sigue inspirando a cristianos de todo el mundo, llamándonos a trabajar por la justicia y la paz como parte del sueño de Dios para la humanidad.
Por: Obispo David Alvarado, Iglesia Episcopal Anglicana de El Salvador



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