En noviembre de 1989, durante la masacre de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) en El Salvador, el cuerpo del padre Jesuita Juan Ramón Moreno fue hallado con un libro manchado de sangre entre sus pertenencias.
No era un libro cualquiera. Se trataba de ” El Dios Crucificado “, del teólogo reformado alemán Jurgen Moltman. Su portada, empapada con sangre de Mártir, parecía hablar con elocuencia muda: Dios mismo se identifica con los Crucificados de la historia.
Se dice que, tras el asesinato, el cuerpo de Juan Ramón fue arrastrado hasta la habitación del también Jesuita Jon sobrino. Y allí, cómo si el cielo quisiera dejar una señal, el libro cayó del estante y fue a posarse sobre el cuerpo aún tibio del sacerdote asesinado. Era un gesto sin palabras, pero prácticamente elocuente.
El pensamiento de un teólogo protestante abrazaba el cuerpo de un Mártir católico
Dos años después, el propio Moltmann, conmovido por este suceso que lo había tocado profundamente, escribió y pronunció una conferencia titulada ” La Pasión de Cristo y el Dolor de Dios”, dedicada a la memoria del padre Juan Ramón Moreno.

El teólogo protestante quedó profundamente impresionado por la forma tan literal en que su libro había sido marcado con la sangre de un testigo del Evangelio.
Historias como esta enseñan más que muchos debates doctrinales. En tiempos en que cristianos de distintas tradiciones se enfrentan en redes sociales con insultos, boicots y descalificaciones, esta imagen ( la sangre de un Mártir católico empapando las páginas de un teólogo protestante ) nos recuerda que el verdadero ecumenismo no se grita : se encarna. En el dolor, en la entrega, en la cruz compartida. Porque ahí más allá de las fronteras confesionales, Dios Mismo se hace presente.
Por: Hna. Andry Osc



No Comment! Be the first one.