No soy cristiano, sino ateo, y aún así condeno el genocidio en Gaza porque no hace falta creer en ningún dios para reconocer un crimen contra la humanidad. Ahora bien, la cuestión es otra: ¿ cómo alguien que se define como seguidor de Jesús puede permanecer en silencio?
Porque yo, sin fe, lo condeno. Lo condeno porque no hay neutralidad posible cuando un ejército arrasa hospitales, cuando se asesina a criaturas, cuando se usa el hambre como arma, y si yo, que no me amparo en las Escrituras, soy capaz de verlo, ¿ qué sentido tiene predicar el Evangelio y no aplicarlo?
La contradicción no está en quienes no creemos, sino en quienes creen y callan. Ellos y ellas se presentan como portadores de una moral superior, pero cuando toca levantar la voz ante un genocidio, eligen la comodidad o el cinismo.
La pregunta es devastadora y no admite rodeos: si eres cristiano y no condenas la masacre de Gaza, ¿ qué haces llamándote cristiano ?
Escrito por: Javier F. Ferrero.



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