“Tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificare mi Iglesia” (Mt 16, 18)
¿La Iglesia esta en crisis?
Si, si está en crisis, por eso, urge impulsar una Iglesia Sinodal, que haga brotar comunión, participación y misión.
Necesitamos conversar sobre evangelización, derechos humanos, homofobia, divorciados, mujeres, celibato y otros.
El Concilio Vaticano II sentó las bases pastorales, teológicas y bíblicas para una renovación eclesial, pero Juan Pablo II y Benedicto XVI pusieron el pie en el freno y promovieron movimientos ajenos al espíritu renovador del concilio.
Después vieron con malos ojos la Teología de la liberación, la cual, como lo afirma Leonardo Boff: “Nacida de la realidad de los pobres, había alarmado a los centros más sensibles del poder político y religioso”.
En América Latina hubo esperanzas con las CEBS, pero el conservadurismo autoritario intentó suprimirlas, olvidándose que la Iglesia es fuerza en el Espíritu, Pueblo de Dios, y más comunidad de iguales que institución jerárquica aplastante.
Una de las causas de esta crisis es el clericalismo, esa actitud dañina de quienes se apartan del común de los mortales y se creen superiores porque pertenecen a la jerarquía.
Por eso, mientras tratemos a los laicos como subordinados, desconozcamos la teología, consideremos a las mujeres como “fieles de segunda clase”, y fomentemos prejuicios contra los masones, espiritistas, ateos, y de otras religiones, seguiremos dando reversa.
Otras “Iglesias” están creciendo y nosotros no, porque estamos en las oficinas y no en las periferias, condenamos la opción por los pobres, nos desincorporamos de los movimientos sociales, permitimos daños considerables al medio ambiente, dejamos de luchar contra el pecado estructuctural, abandonamos a los marginados, y no estamos anunciando la llegada del Reino.
Tal vez, hasta que nos hagamos cargo de los pobres y superemos la avaricia, tendremos un mejor futuro.
Realmente, la Iglesia debe cambiar, volver a JESUS y comenzar de nuevo; siendo nuevamente cercana, misericordiosa, libre de prejuicios, llena de carismas, misionera, solidaria, evangelizadora, constructora de paz y comprometida con la justicia.
Obviamente, esta crisis no es de ahora, ya tiene años, y tal parece, que como los “cangrejos” vamos hacia atrás.
La Iglesia es responsabilidad de todos los bautizados, y no solo del clero que, por cierto sigue siendo poco.
Soy el Padre Guerrero y esta es mi humilde opinión



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