La Catedral Metropolitana de San Salvador, que alberga la Cripta y el Museo de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, registra un considerable incremento de peregrinaciones nacionales y extranjeras para pedir por la transformación de las estructuras injustas que golpean al pobre de este país.
“Son centenares de salvadoreños, hondureños, panameños y guatemaltecos, además del peregrinaje que viene de los Estados Unidos y de países europeos “, explicó don Carlos Martínez, un hombre sonriente y carismático que atiende a los visitantes y resguarda el Santuario de San Romero.




” Vienen alegres, con fervor y esperanza para conocer la Cripta dónde descansan los restos de Monseñor Romero y ver los muebles, el comedor, fotografías históricas y sotanas del Santo de los pobres “, explica don Carlos.
Las peregrinaciones son una forma de honrar la memoria y el legado de San Oscar Arnulfo Romero que ofrendó su vida por el pueblo de Dios ” los pobres”.
Por: Ramón Bracamonte



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