Evangelio, Memoria y Presente
Parece que el ayer
se hizo hoy,…
los días de incertidumbre
han retornado,
las horas amargas de tu pasión
han revivido, . . .
los minutos de aquellas
horas tenebrosas
de tu calvario,
llegan a nosotros,
cubiertos con sus vestidos
de mofa
Ya no es uno el que te niega,
todos te negamos,
todos decimos que no te
conocemos,
Aquel que cargó con la verguenza
de la traición,
se ha hecho miles,
Todos te traicionamos,
–sin verguenza alguna–,
Mientras en la cima de aquel
monte macabro,
una mano infame te clavaba,
hoy miles de manos alzan el martillo,
mientras otras miles ofrecen
los clavos para horadarte la
vida Jesús . . .
Ahora resucitado,
cómo es que vives Jesús, ?
aquí donde el cinismo
ha hecho su teatro,
y la mezquindad danza
con la vileza
la fiesta de tu muerte;
porque incomoda la luz
de tu resurrección,
a los adoradores de las tinieblas,
a los que negocian con el mal
y con la muerte.
Ellos prefieren agazaparse en las oscuridades.
Igual que ayer
a puerta cerrada planean
tu muerte,
para matarte de hambre,
para matarte de enfermo
–sin medicinas–,
para crucificarte
en lo tenebroso de la angustia,
de la desesperación,
del insomnio,
de la soledad,
del olvido,
de la depresión.
Mientras pienso
y repienso,
si esta luz podría
alumbrar a alguien
en tinieblas . . .
Tu vuelves a mi Jesús
con las marcas
de los clavos . . .
para que nuestros temores
Se disipen,
y no apaguen tu luz,
Luz de fe
Y esperanza,
Jesús Resucitado ,
para siempre !.

Por: Rev. Miguel Tomás Castro



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