NO NOS PIDAN OLVIDAR LO QUE USTEDES NO ENTERRARON
Keiko dice en Nueva York:
“Vengo de un país que venció al terrorismo,
pero quienes nos dieron la paz siguen siendo juzgados”.
No, presidenta.
No es que sigan siendo juzgados.
Es que nunca fueron juzgados.
Luego te corriges: “es crítica a ciertos jueces”.
Siempre son “ciertos”.
Ciertos muertos.
Ciertas madres.
Ciertas fosas.
Tello responde:
“También tuvimos jueces asesinados”.
No fueron los generales los que pusieron el pecho
con dinamita en la puerta del juzgado.
Fueron juezas con hijos, sin chaleco.
Tú pides cerrar el capítulo.
Ella dice: no se cierra un libro que aún sangra.
Y los obispos, al fin:
“Sin justicia no hay paz”.
Por fin lo dicen desde el barro y no desde el balcón.
Pero no basta el comunicado.
No basta la foto con León XIV en noviembre.
El pueblo no quiere papel,
quiere pastores que bajen al barro.
Iglesia mía:
No seas sacristía de la impunidad.
Si tu silencio es cómplice de la prescripción,
tu misa es coartada.
Y quedamos nosotros,
los laicos sin foto,
los que velamos muertos sin permiso,
los que denunciamos cada día, no cada 28 de julio.
Nosotros no pedimos limosna.
Pedimos que la parroquia sea trinchera, no vitrina.
Perú,
Aparta de mí este cáliz.
Perú, aparta de mí esta impunidad.
Carlos Manuel Alejos Lévano.
Callao, Perú.
POR QUÉ ESCRIBÍ ESTE POEMA
Este poema nace del discurso oficial del Perú en la 81ª Asamblea General de la ONU, el 22 de septiembre de 2026 en Nueva York, a cargo de la presidenta Keiko Fujimori Higuchi.
En ese foro se afirmó que quienes combatieron el terrorismo siguen siendo juzgados después de 34 años pese a la vulneración del debido proceso, y luego se precisó que era una crítica a “ciertos jueces” que no aplican las leyes de amnistía.
Esos “ciertos jueces” son los que inaplican las leyes 32107 y 32419 por control de convencionalidad, por chocar con la Corte Interamericana. Como en el caso de la masacre de Castro Castro.
Mientras en Nueva York se pedía respetar la soberanía y no sustituir a las instituciones, la Presidencia del Poder Judicial tuvo que salir a defender la separación de poderes, y la Iglesia — con el comunicado de los 12 obispos de 2025 “Aprendan a hacer el bien, busquen la justicia” — ya había pedido que los jueces no apliquen una ley que consagra la impunidad.
Este poema responde a eso.
Escrito por: Carlos Manuel Alejo Lévano / Perú



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