La Cripta y el museo de Monseñor Óscar Arnulfo Romero en la Catedral Metropolitana de San Salvador, registra un considerable incremento de peregrinaciones en víspera del 46 Aniversario de su martirio.
” Vienen delegaciones de Estados Unidos, de Honduras, de Guatemala, México, Panamá y de otros países”, afirma Carlos Martínez, un hombre carismático que amablemente atiende a las delegaciones que cada día llegan a visitar el Santuario de San Óscar Romero.
Asimismo, explica que se han incrementado las visitas de estudiantes de colegios católicos y de universitarios interesados en conocer la memoria histórica de San Romero y de otros mártires.

La Cripta de Monseñor Romero, se ubica en el sótano de la Catedral Metropolitana, es un espacio cargado de simbolismo religioso e histórico y el Mausoleo de bronce es la pieza central dónde descansan sus restos. Se trata de una escultura que muestra a Monseñor Romero rodeado de cuatro guardianes que representan a los evangelistas Mateo, Marcos, Lucas y Juan sosteniendo los extremos de un paño.
La escultura integra elementos clave de su vida y muerte, como su báculo con una paloma (símbolo de paz), sus manos y una esfera que representa el disparo que terminó con su vida. En la base hay una rosa y una rama de olivo.






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