Padre hoy al leer la siguiente reflexión sobre San Oscar Romero, me acordaba mucho de usted del amor y valentía con la que acompañas al pueblo y la dedicación en la misión… te compart el escrito.
“Romero, pastor de mi tierra”
46° aniversario del martirio de San Óscar Arnulfo Romero.
Romero…
pastor bueno de mi tierra salvadoreña,
hoy no vengo a hablar de ti…
vengo a rezarte.
Agradecerte.
Porque pasaste por nuestra historia
no como quien impone,
sino como quien escucha.
Escuchaste el susurro del pobre,
el cansancio del campesino,
la oración sencilla de tantas madres.
Y en ese escuchar,
Dios fue moldeando tu corazón.
Hasta que un día pudiste decir con verdad:
“La gloria de Dios es que el pobre viva.”
Y entonces ya no hablaste solo tú…
habló el pueblo en tu voz.
Romero,
no gritabas desde lejos,
hablabas con ternura firme,
como un padre que cuida,
como un pastor que no abandona.
Por eso tu palabra consolaba
y también despertaba.
Porque estaba llena de Evangelio
y de vida.
Hoy, al recordarte,
no quiero quedarme en tu historia…
quiero aprender de tu corazón.
Enséñame a mirar como tú mirabas,
a no pasar de largo,
a detenerme en el que sufre,
a escuchar más allá de las palabras.
Enséñame a amar mi pueblo
como tú lo amaste.
Con paciencia.
Con fidelidad.
Con esperanza.
Romero…
tú dijiste una vez:
“Si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño.”
Y es verdad.
Porque sigues vivo
en la fe sencilla de nuestra gente,
en las manos que trabajan con dignidad,
en los corazones que siguen creyendo
que el amor puede más.
Hoy te confío mi vida,
mis luchas,
mis cansancios,
mis deseos de ser mejor.
Y te pido algo sencillo:
Que mi fe no se quede en palabras.
Que mi amor no sea indiferente.
Que mi corazón no se cierre.
Y si algún día tengo miedo,
si me cuesta ser fiel,
si me canso de intentar…
recuérdame suavemente
lo que tú viviste sin ruido:
que seguir a Cristo
vale la vida entera.
Romero…
santo de mi pueblo,
pastor cercano,
corazón entregado:
camina con nosotros,
reza por nosotros,
y ayúdanos a vivir
con esa fe sencilla y valiente
que florece en lo cotidiano.
Mirza Deras, r.a



No Comment! Be the first one.