Carta a la Embajada de China: NO financien la destrucción de la Finca El Espino
Representantes del movimiento ciudadano “Todos Somos El Espino” solicitaron a la Embajada de China en nuestro país que no financie la destrucción de la Finca El Espino, la zona boscosa y de recarga acuífera considerada el “último pulmón de San Salvador”.
La petición se hizo mediante una carta entregada al embajador Zhang Yanhui, durante un evento realizado el pasado fin de semana en la Universidad de El Salvador. La misiva advierte que la construcción de un nuevo Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO) en El Espino provocaría daños ambientales graves e irreparables.
La Finca El Espino es un ecosistema de enorme importancia para la ciudad de San Salvador y el resto del país, ya que es un espacio natural de mucha biodiversidad que alberga a centenares de especies animales y vegetales, incluidas algunas que ya están en peligro de extinción y otras para las cuales éste es un hábitat único.
En cuanto a la fauna, la Universidad de El Salvador (UES) y el Ministerio de Medioambiente y Recursos Naturales (MARN) registran unas 180 especies, entre las que destacan mapaches, cotuzas, armadillos, tacuazines, garrobos, lagartijas y decenas de especies de aves, residentes y migratorias; además de insectos y otras especies.
Y en relación a la flora, la UES, el MARN y algunas organizaciones de conservación ambiental registran más de 500 especies vegetales que incluyen diversas clases de árboles, arbustos, bejucos, hierbas y helechos.
La Finca El Espino es una vital zona de recarga hídrica para el Área Metropolitana de San Salvador (AMSS), gracias a que el terreno boscoso permite la filtración de agua que alimenta a los acuíferos subterráneos. Esa filtración hídrica también evita mayores inundaciones en barrios y colonias del sur de San Salvador, como La Málaga, donde hace 17 años murieron trágicamente 33 personas arrastradas por el Río Arenal de Monserrat.
Desde hace tres décadas la zona boscosa de la Finca El Espino viene reduciéndose, debido a la construcción de centros comerciales y edificios residenciales. Si continúa su destrucción no solo se quedarían sin hogar y podrían morir centenares de especies animales y vegetales, sino que también se agravaría el agotamiento del acuífero subterráneo y habría mayores desastres por inundaciones.
Ojalá que el gobierno chino escuche la petición del movimiento “Todos Somos El Espino”, que es una demanda representativa de toda la población salvadoreña que quiere evitar una mayor depredación de la Finca El Espino. Si las autoridades del país asiático insisten en apoyar la construcción del CIFCO, éste debería construirse en otro lugar donde no cause daños ambientales.
El gobierno de la potencia asiática, incluso, podría reconsiderar los destinos de su valiosa cooperación en El Salvador, priorizando el apoyo a proyectos vinculados a necesidades más urgentes del país como la descontaminación del Lempa y otros ríos, la producción alimentaria o la reparación de caminos vecinales.
Enhorabuena si así fuera.
Por Leonel Herrera*
*Periodista y activista ambiental.



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