La Lucha Contra el Hambre, «un Fracaso Colectivo»: León XIV
Durante su visita a la sede de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), el pasado 16 de octubre, con motivo del Día Mundial de la Alimentación y del 80 aniversario de dicha organización, el papa León XIV expresó su profundo agradecimiento por la oportunidad de participar en una jornada dedicada a uno de los desafíos más urgentes del mundo: el hambre y la malnutrición.
Siguiendo el ejemplo de sus predecesores, reafirmó la cercanía y el compromiso de la Iglesia con la FAO, destacando que «si se derrota el hambre, la paz será el terreno fértil del que nazca el bien común de todas las naciones».
En su mensaje, el pontífice llamó a la comunidad internacional a movilizar todos los recursos y esfuerzos necesarios para erradicar el hambre en el mundo, recordando que esta tarea no corresponde únicamente a los gobiernos o a las instituciones, sino a toda la humanidad. Cada persona debe «ver en el sufrimiento ajeno algo propio, porque quien padece hambre no es un extraño, sino un hermano al que se debe ayudar sin dilación alguna», dijo.
El objetivo es claro, apuntó el Santo Padre: «movilizar toda energía disponible, en un espíritu de solidaridad, para que en el mundo no haya nadie al que le falte el alimento necesario, tanto en cantidad como en calidad».
Desde su creación, la FAO ha trabajado para que la agricultura y la seguridad alimentaria sean prioridades en las políticas internacionales. A cinco años del cumplimiento de la Agenda 2030, el Papa recordó que lograr el objetivo de «Hambre Cero» solo será posible si existe un compromiso auténtico y acciones concretas, más allá de las declaraciones formales. Por ello, planteó una reflexión urgente: «¿Dónde estamos en la acción contra la plaga del hambre, que continúa flagelando atrozmente a una parte significativa de la humanidad?»
El papa mencionó que, a pesar de los avances tecnológicos, científicos y productivos, millones de personas siguen padeciendo hambre en el mundo. Actualmente, 673 millones de seres humanos se acuestan sin haber comido, y 2 mil 300 millones más no tienen acceso a una alimentación adecuada y nutritiva.
«Detrás de cada uno de esos números hay una vida truncada, una comunidad vulnerable», afirmó el pontífice, al expresar que hay madres que no pueden alimentar a sus hijos, y que estos enfrentan enfermedades y retrasos en su desarrollo debido a la desnutrición.
Esta realidad es, dijo León XIV, consecuencia de «una economía sin alma, de un cuestionable modelo de desarrollo y de un sistema de distribución de recursos injusto e insostenible»
En un tiempo en el que la ciencia prolonga la vida, la tecnología conecta al mundo y el conocimiento crece sin límites, «permitir que millones de seres humanos mueran de hambre representa un fracaso colectivo, un extravío ético, una culpa histórica», dijo el Santo Padre.



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