Las Comunidades Eclesiales de Base, el Comité Nacional Monseñor Romero y líderes de las iglesias históricas de El Salvador lamentaron profundamente el fallecimiento de Pablo Alvarenga, uno de los fundadores de la Coordinadora Nacional de la Iglesia Popular, CONIP.
Alvarenga fue un laico comprometido hasta el final, un verdadero discípulo de San Óscar Arnulfo Romero y un sembrador del Reino de Dios en las comunidades más humildes de este país.
Según testimonios de quienes conocieron y compartieron vida y misión con él, Pablo fue catequista en Cinquera, Cabañas, un laico comprometido con el Reino de Dios en esa tierra que trabajó incansablemente con las comunidades durante los 12 años de guerra civil que vivió El Salvador.
“Pablo fue un instrumento de Dios en el poblado de Cinquera, Cabañas, dedicó toda su vida al servicio del pueblo de Dios”, expresó José Mirio González, presidente del Comité Nacional Monseñor Romero, al lamentar y solidarizarse con la familia por esta irreparable pérdida.
Don Pablo, como lo conocían con cariño, vivió en carne propia la persecución por causa del Evangelio. Durante los años de guerra sufrió persecución política que le obligó a migrar a San Salvador. Sin embargo, ni el desarraigo ni el miedo lo detuvieron. Continuó trabajando por el pueblo de Dios como lo había aprendido de Monseñor Romero, animando comunidades, celebrando la Palabra y manteniendo viva la esperanza.
Su vida está marcada también por el dolor profundo de un padre del pueblo. Para la ofensiva guerrillera del 11 de noviembre de 1989, Alvarenga perdió a cuatro de sus hijos, y uno más después de la firma de los Acuerdos de Paz en 1992. A pesar de la cruz, nunca perdió la fe.
La historia y el legado de este gran hombre que enseñó y predicó un Evangelio liberador fue recogida por UCA Editores en el libro Don Lito de El Salvador, que refleja la vida de un cristiano que hizo de su vida un Evangelio con pies.
Hoy las comunidades lloran su partida física, pero celebran su Pascua. Pablo Alvarenga ya descansa en la casa del Padre, junto a Romero y junto a tantos mártires que dieron su vida por un El Salvador más justo y humano.
¡Pablo Alvarenga, presente!
Periódico Ecuménico sentirconelpueblo.com



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