Monseñor Óscar Arnulfo Romero fue amigo del proletariado, fue amigo de la verdad y pastor del pueblo pobre
Sí. Sin adornos.
Monseñor Óscar Arnulfo Romero fue amigo del proletariado porque fue amigo de la verdad y pastor del pueblo pobre.
No defendió ideologías; defendió personas concretas: campesinos, obreros, madres que buscaban a sus hijos, trabajadores asesinados por reclamar salario y dignidad. Cuando el poder mataba, Romero nombraba a los muertos. Cuando la Iglesia callaba, él habló.
Dijo claro:
La misión de la Iglesia es identificarse con los pobres.
Eso lo enfrentó al ejército, a la oligarquía y a una parte cómoda del clero. Lo mataron por eso. No fue un mártir de sacristía; fue un mártir del conflicto social, del Evangelio encarnado en la historia.
Para la teología del pueblo y de la liberación —que tú conoces bien— Romero es clave:
no romantizó al pobre, lo defendió;
no bendijo la violencia, denunció la injusticia estructural;
no fue neutral, tomó partido por la vida.
Romero no fue comunista ni burgués.
Fue obispo del pueblo crucificado.
Pd. DOUGLAS
Chimbote, PERU



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