MONSEÑOR ÓSCAR ARNULFO ROMERO ESTUVO CON LOS SIN VOZ…
Romero estuvo con los sin voz sin romanticarlos y sin usarlos.
Se paró donde dolía.
No habló por ellos: los dejó hablar.
No los bendijo desde el altar: se bajó al barro.
No pidió paciencia al pobre: exigió conversión al poderoso.
Cuando el campesino era desaparecido, Romero dijo su nombre.
Cuando el obrero era explotado, Romero lo llamó pecado.
Cuando el Estado mataba, Romero lo llamó asesinato, no “exceso”.
Por eso lo mataron.
No por rezar.
Por escuchar y denunciar.
Romero fue la voz de los sin voz porque primero se quedó en silencio ante su sufrimiento y después gritó con el Evangelio.
Eso es fidelidad.
Eso es Iglesia.
Eso es Cristo crucificado hoy.
Escrito por : JPALESTINALIBRE



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