“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, quienes pretenden detener con injusticia la verdad”.
Romanos 1:18
Hemos sido testigos de una significativa victoria electoral del partido demócrata en los Estados Unidos, consumada este martes 3 de noviembre de 2026.
Sin duda que esta victoria electoral significa principalmente un categórico NO del pueblo de Estados Unidos a las políticas de la administración Trump.
No a la política migratoria y a las medidas represivas encargadas a los esbirros del ICE, quienes abusan y pisotean la dignidad de nuestros hermanos y hermanas migrantes.
Igualmente es un NO a las políticas hacia los trabajadores, quienes asumen dignamente toda clase de tareas laborales, en favor del crecimiento económico de la sociedad estadounidense.
El triunfo demócrata es un NO rotundo, a la política hostil de los aranceles, que ha elevado los precios de muchos productos; hostilidad también en la política de Trump hacia muchos países, incluyendo sus vecinos, cuando éstos no aceptan ser vasallos de un megalómano gobernante en la Casa Blanca.
El pueblo de Estados Unidos ha dicho un NO definitivo a la política guerrerista de la Casa Blanca, en inútiles confrontaciones bélicas.
Aunque la guerra de Vietnam concluyó hace 50 años, en 1975, el fantasma de aquella guerra visita las instituciones del Estado, del Departamento de Defensa, del Departamento de Estado y, mucho más, del Pentágono; si bien no hay mayor involucramiento de tropas en las actuales guerras, los miles de millones invertidos en las guerras en Ucrania, contra Palestina y más tarde en Irán, las guerras las paga el pueblo de los Estados Unidos, y estas solo provocan destrucción, dolor y muerte, mientras el odio se vuelve hacia Estados Unidos a causa de esta política guerrerista.
La Palabra de Dios, con mucha sabiduría, nos dice:
“Seis cosas aborrece el Señor, y una séptima abomina su alma: los Ojos Altivos, la Lengua Mentirosa, las Manos que derraman sangre inocente, el Corazón que maquina planes perversos, los Pies presurosos para correr al mal, el Testigo falso y mentiroso, y aquel que siembra Discordias entre hermanos”. Proverbios 6:16-19
La justicia de Dios empieza a cobrar a quienes no solo hacen y provocan maldad, sino que se mofan de toda causa que busca el bien y la justicia.
Esta justicia de Dios busca reparar y dignificar a las víctimas que tanto oprobio han sufrido; los votos del pueblo de Estados Unidos no solo logran un triunfo electoral histórico, que será reconocido como “el día 3 de noviembre”.
Este es el triunfo que esperamos reivindique a cientos de miles de migrantes humillados y pisoteados; reivindique igual a las víctimas de las guerras, principalmente la guerra genocida contra el pueblo palestino.
Sin duda que el pueblo estadounidense ha reivindicado su dignidad y su honor, humillados por las patrañas de un truhan que ojalá entienda la lección: No a la política antimigrantes, no a la represión humillante contra los migrantes, no a la política hostil de los aranceles, no al alto costo de la vida, no a la guerra, sí a la vida, sí a la justicia y la paz.
Congratulamos al pueblo estadounidense en su vocación democrática, ejemplo al mundo en la reivindicación de su honor y dignidad como pueblo, Dios continuará guiando a ese pueblo hermano y a sus lideres honestos y patriotas, al logro definitivo de la democracia, a quienes hacemos un llamado a servir al único y verdadero Dios, trabajando por la causa de la justicia y la paz para su pueblo y para el mundo entero, amén.
Escrito por: el Reverendo Miguel Tomás Castro / Iglesia Bautista Enmanuel IBE/ para sentirconelpueblo.com



No Comment! Be the first one.