Cuando las Iglesias Cambian el Evangelio por la Ultra Derecha, Dejan de Anunciar la Buena Noticia de Jesús
Cuando las iglesias cambian el Evangelio por la ultraderecha, dejan de anunciar la Buena Noticia de Jesús para convertirse en guardianas de un proyecto ideológico. El problema no es que los cristianos participen en la vida política; la fe tiene consecuencias sociales y políticas. El problema surge cuando una corriente política ocupa el lugar que solo le corresponde al Evangelio. Una iglesia que identifica el Reino de Dios con la ultraderecha termina justificando desigualdades, levantando muros donde Cristo construyó puentes y confundiendo el amor al prójimo con la defensa de intereses particulares. Entonces el lenguaje religioso sigue presente, pero el espíritu del Evangelio comienza a desaparecer. La pregunta decisiva no es si una iglesia es conservadora o progresista. La pregunta es otra: ¿está del lado de los crucificados de la historia o del lado de quienes los crucifican? ¿Escucha el clamor de los pobres o protege los privilegios de los poderosos? ¿Anuncia la libertad de los cautivos o bendice las cadenas que los mantienen sometidos? Jesús no murió para fundar una religión al servicio de los poderosos. Murió porque anunció un Reino que cuestionaba toda forma de opresión. Allí donde una iglesia deja de escuchar el grito de los últimos, corre el peligro de seguir hablando de Cristo mientras se aleja de su camino.
Escrito por : Pbro. Douglas Calderón Morillas / Iglesia Cristina Apostólica Católica / ICAC. Perú



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