QUIEN NO AMA AL PRÓJIMO NO ENCUENTRA A DIOS
«Hay quienes enfatizan el amor de Dios de una manera que hace aparecer la relación con el prójimo como algo secundario que se agrega a lo realmente importante. En esta perspectiva es difícil presentar la relevancia de la inserción histórica del cristiano, así como las exigencias que le vienen del huérfano, la viuda y el extranjero…
Quienes pretenden buscar a Dios desinteresándose de su prójimo, no encontrarán al Dios de la Biblia; tal vez hallarán a un Dios primer motor de todo lo existente o explicación de lo creado. Pero no al Dios que anunció Jesús, que es inseparable de su Reino, vale decir, de su voluntad de amor y justicia para todos los seres humanos. Reconocer a Dios como Padre implica inevitablemente forjar entre nosotros una real fraternidad».
Gustavo Gutiérrez, “El Dios de la vida”.



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