El Papa: Las Divisiones Entre Cristianos Opacan el Rostro de Cristo
«¡Somos uno! ¡Ya lo somos! ¡Reconozcámoslo, experimentémoslo, manifestémoslo!». Las palabras del papa León resuenan en la basílica de San Pablo Extramuros durante las segundas vísperas de hoy, 25 de enero, que concluyen la 59.ª Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, en la solemnidad de la conversión del apóstol de las gentes. Son palabras que llegan como un estímulo, una invitación fecunda a los hermanos de las diferentes Iglesias y comuniones cristianas presentes en la Basílica para seguir caminando juntos, para llegar a «comunicar» con «una sola voz la fe a los hombres y mujeres de nuestro tiempo».
El encuentro que transforma
«Encendido por sus llamas, se prodigó por el nombre de Cristo. Ardió por él sin reservas, predicando el amor de Cristo». Es el himno Excelsam Pauli gloria, cantado por el Coro de la Basílica de San Pablo y de la Capilla Sixtina, en el que se exalta «el glorioso triunfo de Pablo», el que narra la transformación del «más pequeño de los apóstoles», que se definía así porque se consideraba indigno debido a su pasado como perseguidor de la Iglesia. Sin embargo, ese pasado no lo convierte en prisionero, subraya el Papa, sino que él mismo se define como «prisionero por causa del Señor»: una perspectiva completamente diferente. El cambio del hombre pasa por un nombre diferente, la nueva vida que Dios da en el encuentro con Él. «Así se nos recuerda —afirma León XIV— que su misión es también la misión de todos los cristianos de hoy: anunciar a Cristo e invitar a todos a confiar en Él».
“Cada verdadero encuentro con el Señor es, de hecho, un momento transformador, que da una nueva visión y una nueva dirección para cumplir la tarea de edificar el Cuerpo de Cristo.”
Las divisiones
El Evangelio no puede callarse, debe anunciarse porque, como se lee en Lumen Gentium, constitución dogmática fruto del Concilio Vaticano II, ilumina a los hombres con la luz de Cristo «que resplandece en el rostro de la Iglesia». Una luz que consuela, pero que también puede verse oscurecida.
“La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos nos llama cada año a renovar nuestro compromiso común en esta gran misión, conscientes de que las divisiones entre nosotros, si bien no impiden que brille la luz de Cristo, hacen sin embargo más opaco ese rostro que debe reflejarla en el mundo.”
Una sola voz para la fe
El Papa León recuerda la reciente celebración, junto con el Patriarca ecuménico de Constantinopla Bartolomé I, en Iznik, la antigua Nicea, del 1700 aniversario del Concilio, que tuvo lugar el 28 de noviembre de 2025 durante su primer viaje apostólico a Turquía y Líbano. «Recitar juntos el Credo niceno en el mismo lugar donde fue redactado —afirma el Pontífice— ha sido un testimonio precioso e inolvidable de nuestra unidad en Cristo».
Un «momento de fraternidad» y de agradecimiento porque el Señor «obró en los Padres de Nicea, ayudándoles a expresar con claridad la verdad de un Dios que se ha hecho cercano a nosotros encontrándonos en Jesucristo».
“¡Que también hoy el Espíritu Santo encuentre en nosotros la inteligencia dócil para comunicar con una sola voz la fe a los hombres y mujeres de nuestro tiempo!”
«Uno»
Recordando luego el tema de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos —«Un solo cuerpo, un solo Espíritu, como una sola es la esperanza a la que Dios os ha llamado»— de la carta a los Efesios, León XIV recuerda la importancia y la insistencia de ese «uno» que impresiona y conmueve, que impulsa «hacia la plena unidad y el testimonio común del Evangelio “.



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