II Encuentro Mundial de Movimientos Populares. Es el discurso más político de Francisco.
Dice:
¿Qué puedo hacer yo, cartonero, catadora, pepenador, recicladora frente a tantos problemas si apenas gano para comer? ¿Qué puedo hacer yo artesano, vendedor ambulante, transportista, trabajador excluido si ni siquiera tengo derechos laborales? ¿Qué puedo hacer yo, campesina, indígena, pescador que apenas puedo resistir el avasallamiento de las grandes corporaciones? ¿Qué puedo hacer yo desde mi villa, mi chabola, mi población, mi rancherío cuando soy diariamente discriminado y marginado? ¿Qué puede hacer ese estudiante, ese joven, ese militante, ese misionero que patea las barriadas y los parajes con el corazón lleno de sueños pero casi sin ninguna solución para sus problemas?
Pueden hacer mucho. Pueden hacer mucho. Ustedes, los más humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden y hacen mucho. Me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas, en la búsqueda cotidiana de las tres T: Trabajo, Techo y Tierra.
Y justo después dice: ¡No se achiquen!
Ante la situación del Perú, ese texto de Francisco es dinamita pura.
Si Francisco hubiera dicho eso mismo en Lima este noviembre de 2026, no en Santa Cruz en 2015, hubiera sonado así:
¿Qué puedo hacer yo en el Perú de hoy?
¿Qué puedo hacer yo, chofer de combi en San Juan de Lurigancho, si me piden 10 soles de cupo al día y si no me matan? ¿Qué puedo hacer yo, bodeguera de Ate, si tengo que cerrar a las 8 porque vienen a balearme?
¿Qué puedo hacer yo, mototaxista sin seguro, ambulante sin sindicato, venezolano sin papeles, campesino de Puno que ve cómo la minería ilegal se lleva el cerro?
¿Qué puedo hacer yo desde mi asentamiento humano sin agua, desde mi paradero sin policía, si soy discriminado por mi acento, por mi color, por mi DNI?
Pueden hacer mucho. Pueden hacer mucho.
Ustedes, los más humildes, los explotados, los que no salen en Willax ni en Canal N, pueden y hacen mucho.
El futuro del Perú no está en manos de quienes cambian de presidente cada año como quien cambia de camisa. No está en el Congreso que convierte la vacancia en negocio.
El futuro del Perú está, en gran medida, en sus manos. En los paraderos que se organizan para cuidarse. En las ollas comunes que alimentaron en pandemia cuando el Estado no llegó. En los transportistas que paran no por política, sino por vida.
Eso son las tres T de Francisco aterrizadas aquí: Trabajo digno sin cupo, Techo sin desalojo, Tierra sin minería que mata.
Por eso Francisco decía después: “Los movimientos populares son poetas sociales”. No hacen solo reclamo, crean. Crean una olla, una ronda, un comité de autodefensa vecinal.
En un país donde la crisis ya es paisaje permanente y la gente sobrevive antes que protestar, esa es la única política que queda: organizar la esperanza en voz baja, mientras los de voz alta siguen gritando en el Congreso.
Carlos Manuel Alejos Levano.
Callao 5 noviembre 2026.



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