Mensaje de esperanza al pueblo hermano de Venezuela
Querido pueblo venezolano:
Desde lo más profundo de nuestro corazón queremos hacerles llegar un mensaje de cercanía, solidaridad y esperanza. Sabemos que ningún pueblo está exento de atravesar momentos de dolor, incertidumbre y sufrimiento. Sin embargo, también sabemos que la historia demuestra que los pueblos que permanecen unidos, que no renuncian a la dignidad y que mantienen viva la esperanza, siempre encuentran el camino para levantarse.
Hoy abrazamos a cada madre que protege a sus hijos en medio de la adversidad; a cada padre que lucha incansablemente por el pan de cada día; a los trabajadores, campesinos, estudiantes, profesionales, ancianos y jóvenes que siguen creyendo en un futuro mejor. Ustedes son la fuerza viva de Venezuela, el rostro de un pueblo que no se rinde y que sigue caminando con la frente en alto.
Nuestra solidaridad también alcanza a quienes hoy lloran la pérdida de un ser querido, a quienes han visto sus hogares afectados y a quienes viven horas de angustia e incertidumbre. Ningún dolor es pequeño cuando golpea a una familia, y ninguna lágrima debe pasar desapercibida para quienes creemos en la fraternidad entre los pueblos.
Que esta prueba fortalezca la unidad nacional y despierte aún más la solidaridad entre vecinos, comunidades e instituciones. En los momentos más difíciles nace lo mejor del ser humano: la mano que ayuda, el abrazo que consuela, el alimento que se comparte y la palabra que devuelve el ánimo.
Como pueblos hermanos de América Latina, compartimos una misma historia de luchas, esperanzas y sueños. Por eso, el dolor de Venezuela también nos duele, y su esperanza también es nuestra esperanza. Creemos firmemente que la justicia, la paz, la solidaridad y el amor por la vida son más fuertes que cualquier adversidad.
Elevamos nuestras oraciones para que Dios fortalezca a quienes hoy sufren, ilumine a quienes tienen responsabilidades de servicio y conceda consuelo a todas las familias afectadas. Que el espíritu de fraternidad prevalezca sobre el miedo y que la esperanza venza al desaliento.
Pueblo venezolano: no están solos. Hay millones de corazones que hoy caminan con ustedes, oran por ustedes y confían en que volverán días de serenidad, reconstrucción y alegría. Que nunca se apague la luz de la esperanza, porque mientras un pueblo conserve su dignidad, su capacidad de amar y su voluntad de levantarse, siempre habrá un nuevo amanecer.
¡Fuerza, Venezuela! Toda nuestra solidaridad, nuestro respeto y nuestro cariño para el noble pueblo venezolano.
Reve. Douglas Calderón Morillas
Iglesia cristiana apostólica católica ICAC
Comunidad ANAWIM EMAUS INTERNACIONAL



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