Los Chapanastiques1 y sacrificios humanos
Muchas veces se reduce la sociedad indígena como idílica, víctima de la conquista invasora. Desde luego que lo fue. Pero la sociedad indígena también tenía: supremacismo, canon de belleza excluyente, delincuencia, aristocracia, esclavos, guerras para someter otras etnias y, una fe, que exigía capturar enemigos de guerra que luego sacrificaban a los Dioses. Sobre la cultura de la cotidianidad indígena debemos obligadamente hacer un análisis antropológico. La occisión humana indígena no tiene que ser interpretada como actos de barbaros, psicopatía o el origen de la violencia actual en las clases pobres. Ahora bien, estudiar los Lencas se vuelve difícil porque han sido el pueblo originario salvadoreño menos atendido por la arqueología y antropología nacional. haremos una aproximación y repaso sobre la deidades, cultos y ritos de los Chapanastiques, los Lencas salvadoreños.
El ritual del sacrificio humano es resultado de la cosmogonía y forma de entender el mundo por medio de la religión. Eran para agradecer a los Dioses que el dogma decía se habían martirizado para crear al hombre, al Sol y por eso la humanidad estaba en deuda eterna y la forma privilegiada de pagarles era ofrendar la vida. La víctimas eran vistas como personificación de los Dioses, al inmolarlas se recreaba y renovaba el mito original del sacrificio del Dios. Esta expiación era ejemplar ya que un holocausto permitía continuar la vida del resto. Eran propiciatorios: pedían una acción concreta que era la buena lluvia o cosecha y para apaciguar Dioses. Desde luego era una demostración de poder religioso y político, la jerarquía religiosa y elite dirigente demostraban así su poder a enemigos y pueblo. Se sacrificaban prisioneros de guerra; bastardos; esclavos -por machismo nunca sacrificaban mujeres de las tribus vencidas aunque podían tomarse como esposas o degradarlas a esclavas-. No respetar estas ideas era motivo de la pena de muerte dentro del sistema penal indígena local2.
Se ha documentado por el antropólogo Guillermo Cuéllar3 que la influencia de los sacrificios humanos fue Olmeca primero y Zapoteca después, finalmente diezmada violentamente por los españoles. El asesinato ritual se extendió a lo largo de 5,000 años en Mesoamérica. La llegada al oriente salvadoreño se puede atribuir al expansionismo Maya/Olmeca/Zapoteca que desde el Golfo mexicano pasando al pacifico de México, Guatemala, llegando a Chalchuapa luego noroccidente de Honduras llegó a los Chapanastiques.
Quelepa significa Jaguar de piedra. Esto indica que la veneración al Jaguar era importante. El área protegida actual es de cuarenta manzanas e incluye sitios ceremoniales, campo de pelota y cementerio. El altar encontrado en el sitio arqueológico y expuesto en el Museo Nacional de Antropología en San Salvador por su tamaño deja pocas dudas de que allí pudieron suceder decapitaciones, desmembramientos, cardiectomías humanas y de animales. Aún se discute si era trono del principal, colocaban cuerpos o un altar para sacrificios. Igualmente podría haber servido para varios propósitos rituales como la auto mutilación u occisión humana en infantes al Jaguar de tradición Olmeca y Maya. En Quelepa se han podido datar otros Dioses: La Palma de Quelepa (Quetzalcoatl/Ehecatl) Ehecatl, barrendero de Tlaloc y que en su honor se jugaba la pelota. Xipe Tótec para la buena cosecha. Ambas deidades Maya/Mexicana/Nahua-Pipil.
El Juego de Pelota era una forma de dirimir un conflicto, guerra sagrada. También regeneraba y daba vitalidad al cosmos. Se sacrificaba tanto a los perdedores del juego como al capitán del equipo ganador. El campo era una puerta al infra-mundo. La decapitación y descuartizamiento -que fueron las formas de sacrificio- servia para extraer la sangre y nutrir el campo y abonar la tierra. La idea de separar la cabeza del cuerpo era porque la hemorragia ocasionada se entendía como fuente de vitalidad para la tierra. El Juego de Pelota también tenia su comida sagrada: el Pozol o Pozole, plato preparado para los Juegos de Pelota en honor a la Palma de Quelepa. Una vez finalizado el juego, desmembrados los cuerpos, la carne humana se usaba en el caldo. Esta comida se prepara aún con cerdo, pollo o res en Chilanga, Morazán.4
1.Aguilar, Marvin, Documental Los Chapanastiques, Conversación con Salvador Hernández, Guatajiagua, Morazán.
2.García de Palacio, Diego, Carta de Relación y otros Documentos. Biblioteca de Historia Salvadoreña, CONCULTURA.
3.Cuéllar, Guillermo, Antropólogo, El Salvador Investiga, Revista Semestral 2007, Año 3, Edición 5/ Paginas 30-34
4.Rivas de Rodríguez, Xiomara Ivette, Manifestaciones Culturales y Artísticas del Municipio de Chilanga, Morazán.
Escrito por : Marvin Aguilar



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