LA ESCUELA DEL NO
No se puede hablar de disciplina escolar hoy sin hablar de Condorcanqui.
Mientras en Lima se discute si el pelo debe ser corto y si la falda está corta, en Condorcanqui hay más de 1.000 denuncias desde 2010 por violencia sexual contra niñas awajún y wampis, 524 dentro de colegios, cometidas por docentes. 194 prescribieron, 82 absueltos, solo 112 destituidos. En 2024 fueron 93 casos nuevos, en 2025, 87. Y ahora cierran fiscalías y medicinas legales en la zona por falta de presupuesto. Una sola fiscalía para 800 casos.
Esa es la verdadera indisciplina: la del Estado.
Y está también El Paraíso, Elíseo, cada colegio de Lima donde un chico lleva cuchillo, donde se graba la pelea para TikTok, donde el profesor es amenazado. La violencia no es porque tengan celular. Es porque viven en un país violento y la escuela es espejo, no causa. Prohibir el celular ahí es poner curita a fractura expuesta.
¿Y qué hace el gobierno cuando tiene miedo? Ordena el pelo y borra la memoria.
Octubre 2026: la presidenta anuncia corte de pelo obligatorio, no maquillaje, y además “recorte de ideologías” en los textos 2027. Literal: “no solamente habrá recorte de pelo, sino también el recorte de la ideología que estaban en estos textos escolares”. Promete que serán “sin ningún tipo de ideología” e “irreversibles”.
¿Qué ideología quiere recortar?
Dos frentes.
Uno, la memoria de la CVR. Quieren quitar “toda interpretación interesada” diciendo “hubo terrorismo y no guerra civil”, cuando la CVR nunca habló de guerra civil, habló de conflicto armado interno y de violaciones de DDHH cometidas por Sendero y el MRTA y también por agentes del Estado. Quieren borrar nombres, fotos, los 10 años del 80 al 90, borrar que entraban a asesinar campesinos, borrar el autogolpe del 92 y la condena a 25 años por violaciones a DDHH. Como dice Rosa María Palacios, no quieren pensamiento crítico, quieren impedir que el alumno conozca los hechos para construir su propio juicio. Educar sin memoria es adiestrar.
Dos, la sexualidad integral. La hipocresía mayor: en Condorcanqui niñas de 3 y 4 años aparecen con VIH por agresiones, y la respuesta del Congreso y del Minedu es quitar la ESI porque “es ideología”. Quitan la única herramienta que permitiría a una niña decir “esto es abuso”, ponerle nombre. Sin ESI, el silencio es total.
Se cierra el círculo: te prohíben el celular para que no veas pornografía, pero te prohíben la ESI para que no sepas qué es abuso. Te obligan a cortarte el pelo para “recuperar el orden”, pero cierran la fiscalía que debería ordenar justicia en Condorcanqui. Te dicen que los textos saldrán sin ideología, pero imponen la única permitida: la del olvido.
Ese es el sistema en su fase actual: disciplina estética + amnesia histórica + analfabetismo sexual.
Poner normas y sanciones primero, y lo creativo, pensador y crítico después, no es error pedagógico. Es proyecto político. Un pueblo sin memoria no reclama justicia. Sin educación sexual no identifica el abuso. Sin pensamiento crítico no distingue entre orden y sometimiento. Y un pueblo así, sí da al César todo, hasta lo que es de Dios.
Entonces, ¿qué nos toca si la escuela del Estado es la escuela del NO – no celular, no pelo, no memoria, no ESI?
Nos toca ser la escuela del SÍ. No por desobediencia, sino por fidelidad al Evangelio.
Cuatro tareas concretas para hoy:
- A la Iglesia: ser guardiana de la memoria, no sacristana del orden. Si el Estado recorta la CVR, nosotros hacemos memoria. Que en cada parroquia se lea un pedacito del informe, que se ponga nombre a las víctimas. Si la escuela oficial borra la historia, la comunidad tiene que ser el libro vivo. Un círculo de memoria al mes. Sin pancarta, con testimonio.
- A las comunidades: ser lugar donde se pueda nombrar el abuso. Si quitan la ESI, no podemos callarnos. En Condorcanqui no hay debate ideológico, hay niñas violadas. Jesús fue claro con el que escandaliza a un niño. Talleres con padres, con enfoque cristiano, pero que hable claro de cuerpo, consentimiento, cuidado. No pornografía, pero tampoco silencio. El silencio también es abuso. Si el Minedu no lo hace, que lo haga la pastoral.
- Al profesor con criterio: no ser policía del reglamento, ser pedagogo del sentido. Te exigirán medir el pelo, confiscar el celular, aplicar la falta grave. Cumple la norma, pero no te quedes en ella. Enseña a pensar qué hace el algoritmo con tu cabeza. Pregunta en tutoría: ¿por qué nos preocupa más el pelo que la cabeza que hay debajo? No formes tributarios del César. Forma conciencia. Una pregunta bien hecha vale más que 10 reglamentos.
- A todos: devolverle a Dios lo que es de Dios. El sistema quiere toda tu atención, cansado, scrolleando, con miedo. Lo que es de Dios es tu interior, tu capacidad de asombro, de indignación, de esperanza organizada. Reserva una hora a la semana sin pantalla para pensar, orar, estar con tu gente. No dejes que la escuela del NO te quite la alegría del SÍ.
El país no necesita más reglamentos. Necesita comunidades que se atrevan a educar para la libertad. Educar no es domesticar, es humanizar.
Carlos Manuel Alejos Lévano Callao 19 de octubre del 2026



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