JESÚS, EL PROLETARIO DE NAZARET
«Gonzalo Baez Camargo, el conocido evangélico mexicano, escribió hace varios años una página conmovedora sobre Jesús, “el proletario de Nazaret”. Nos recordó que el lenguaje y las imágenes de Jesús en su enseñanza podían ser mejor comprendidos por los pobres: ropa que tiene que ser remendada, personas que no pueden darse el lujo de perder una moneda. ¿Pueden las personas acomodadas que ya no remiendan la ropa captar toda la fuerza de sus declaraciones? Este Jesús no siempre sabía dónde iba a pasar la noche; tuvo que pedir prestada una moneda para ilustrar un punto. La atmósfera de los Evangelios es una atmósfera de pobreza; el proceso de comunicación allí presupone la experiencia de la pobreza. Sí, Jesús era un ciudadano pobre en una provincia pobre del Imperio romano.
Este hecho tiene consecuencias decisivas. Tomemos, por ejemplo, el conocido dicho de Jesús: “A los pobres los tendrán siempre entre ustedes” (Mateo 26:11 y paralelos), que con frecuencia es citado para defender un desapego total de acción social o participación social en favor de los pobres. Si nos detenemos a pensar que estas palabras fueron pronunciadas por un Hombre pobre que vivió entre los pobres y pasó su vida en servicio que surgía de la compasión por los pobres, podemos entender mejor, al menos, lo que esas palabras no significan. El hecho es que, por lo general, cuando son utilizadas por personas que no son pobres, las palabras tienen un significado diferente. Realmente llegan a significar: “A los ricos los tendrán siempre entre ustedes”, porque se utilizan para defender una posición que se niega a cambiar las cosas, a ser perturbada por las desigualdades y las injusticias».
Samuel Escobar, en “Christian Mission and Social Justice”.



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