Ellacuría y Romero: esa otra iglesia que desmantelaron Wojtyła y Ratzinger
San Salvador — A más de cuatro décadas de los asesinatos del arzobispo Óscar Romero y a 37 años del crimen del rector de la UCA Ignacio Ellacuría, el debate sobre su legado vuelve a cobrar fuerza. En un artículo del periodista Rafael Narbona de Religión Digital, se afirma que ambos representan “esa otra Iglesia” que fue sistemáticamente desmantelada durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI.

En la publicación Narbona sostiene que Romero y Ellacuría encarnaron una forma de vivir el Evangelio vinculada a los pobres y a la denuncia de las injusticias estructurales en América Latina. Para el periodista, esa corriente eclesial, conocida como teología de la liberación, chocó frontalmente con la línea doctrinal impulsada desde el Vaticano en los años 80 y 90.”En el artículo del periodista Rafael Narbona de Religión Digital dijo que Wojtyła y Ratzinger desmantelaron esa otra Iglesia que tiene rostro en Romero y Ellacuría”, señala el texto. Narbona recuerda las sanciones, silencios y relevos de obispos críticos que se dieron en ese periodo, así como la desautorización pública a varios teólogos latinoamericanos. Dos figuras clave para El Salvador Óscar Romero fue asesinado en 1980 mientras celebraba misa. Su defensa de los derechos humanos y sus homilías transmitidas por radio lo convirtieron en símbolo de la Iglesia de los pobres. Fue canonizado en 2018.Ignacio Ellacuría, jesuita y rector de la Universidad Centroamericana, fue asesinado junto a otros 5 jesuitas y dos colaboradoras en 1989, en el marco del conflicto armado. Su pensamiento unió la filosofía, la fe y el compromiso social. Ambos casos marcaron profundamente a la Iglesia salvadoreña y latinoamericana. Para sectores eclesiales, su muerte representó también el cierre de un ciclo de mayor apertura pastoral. El contexto vaticano. Durante el pontificado de Juan Pablo II, el entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Joseph Ratzinger, impulsó documentos y notificaciones contra varias tesis de la teología de la liberación. El objetivo, según documentos de la época, era delimitar la relación entre fe y política y frenar interpretaciones que consideraban marxistas. En su artículo, Narbona vincula ese proceso con lo que llama “el desmantelamiento” de redes de comunidades de base, revistas teológicas y liderazgos que habían crecido en Centroamérica.

Relectura actual Con la canonización de Romero y el proceso de beatificación de Ellacuría y sus compañeros mártires, parte de ese legado ha vuelto al centro del debate eclesial. Para muchos creyentes en El Salvador, sus figuras representan una Iglesia cercana a las víctimas. Organizaciones eclesiales y académicas en el país recuerdan que, más allá de las disputas internas, el testimonio de Romero y Ellacuría sigue siendo referencia en temas de justicia, memoria y reconciliación. El artículo de Narbona reabre así una discusión que en El Salvador no se ha cerrado: qué lugar ocupa hoy “esa otra Iglesia” en la vida del país.
Redacción sentirconelpueblo.com



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