MONSEÑOR ÓSCAR ARNULFO ROMERO: UN PASTOR QUE AMÓ AL PUEBLO DE DIOS…
Monseñor Óscar Arnulfo Romero fue un pastor que amó al pueblo de Dios al defender con Fe, firmeza y decisión a los pobres y marginados de El salvador, convirtiéndose en la voz de los que no tienen voz en en un país inmerso en la pobreza, la marginación y las graves violaciones de los derechos humanos por parte del gobierno.
El amor de San Óscar Arnulfo Romero es evidente al acompañar al Pueblo salvadoreño en medio de la galopante injusticia, opresión, represión y violaciones a los derechos humanos defendiendo todos derechos fundamentales y denunciando las causas del sufrimiento de los más necesitados, esos que Jesucristo protegió y amó.
Su fidelidad al Evangelio y al pueblo de Dios lo llevó al martirio, pero su legado de esperanza, justicia y de Fe sigue vigente e inspira a las presente y futuras generaciones de El Salvador y al resto de países del mundo que aman la justicia, la democracia y el respeto a los derechos humanos.
La frase de Monseñor Romero, ” Con este pueblo no cuesta ser buen pastor “, resume la profunda conexión que San Romero forjó con su pueblo y el cambio radical que experimento su ministerio pastoral. Para Romero, la bondad de su liderazgo no era una virtud propia, sino un reflejo del sufrimiento, la Fe y la resistencia de su pueblo pobre, ese pueblo que abrazo en los peores momentos de la historia de El Salvador.
El pueblo salvadoreño asumió las palabras proféticas de San Óscar Arnulfo Romero,
: ” Si me matan, resucitaré en el pueblo “. Su martirio, lejos de de silenciar su voz, la multiplicó en el corazón de la gente. Romero se a convertido en un símbolo de esperanza y en un faro para quienes continúan en la lucha por la justicia, los derechos humanos y la democracia en El Salvador.



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