“Nosotros damos la cara, porque defendemos inocentes y no delincuentes”, gritaba un grupo de madres con carteles en sus manos, las primeras en llegar a la marcha crítica de la gestión del presidente Nayib Bukele en San Salvador, al tiempo que pedían la derogación del régimen de excepción, vigente desde 2022.
Un grupo de críticos del mandatario marcharon este lunes por la capital para denunciar lo que llaman “detenciones arbitrarias” durante el régimen -la política de mano dura del presidente contra las pandillas-, la falta de transparencia y rechazar las reformas que permiten la reelección presidencial indefinida, mientras que, de manera simultánea, una multitud asistía a la celebración de los 204 años de independencia con un desfile cívico y militar, organizado por el Gobierno.
La petición contra la medida ha sido solicitada por organismos locales e internacionales de derechos humanos, que señalan denuncian que ha permitido que los cuerpos de seguridad violen derechos humanos y lleven a cabo detenciones arbitrarias. El régimen suspende garantías constitucionales como la ampliación del plazo de detención provisional de 72 horas a 15 días, así como la intervención de las telecomunicaciones sin previa autorización de un juez.
El gobierno de Bukele ha ignorado las críticas bajo el argumento que las más de 88.000 detenciones que ha admitido que se han realizado con base en esta política habrían convertido al país en uno de los más seguros del hemisferio, tras ser, hace unos años, uno de los más peligrosos por el accionar de las pandillas.
Teresa Quijano, una de las asistentes a la marcha, dijo que tres de sus siete hijos están en prisión mientras sostenía con sus manos un cartel con las fotografías de los tres encarcelados. Ella pidió al gobierno que “deje en libertad a sus hijos”, a quienes catalogó como personas trabajadoras y que no tienen vínculos con las pandillas.



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