SI MONSEÑOR ROMERO VIVIERA HOY SEGUIRÍA DENUNCIANDO LA INJUSTICIA Y LA CORRUPCIÓN…
Si, Monseñor Óscar Arnulfo Romero, el Santo de los pobres viviera ahora continuaría defendiendo los derechos humanos del pueblo de Dios, lucharía contra la injusticia, la corrupción y sería ” la voz de los sin voz ” en la realidad actual que vive El Salvador.
Monseñor Romero seguiría defendiendo a los pobres y a los más vulnerables especialmente a las comunidades desalojadas de sus tierras, a los miles de trabajadores despedidos del gobierno, a los encarcelados inocentes, a las madres que tienen hijos desaparecidos y a los vendedores lanzados del Centro Histórico de San Salvador.
Su compromiso profético con los derechos humanos y su opción preferencial por los pobres, que lo llevó al martirio, se manifestaría en las realidades actuales de pobreza, miseria, marginación, Régimen de Excepción y todo tipo de injusticia que se cometa contra los privilegiados del Señor.
San Óscar Romero ahora impulsaría una Iglesia pobre para los más pobres y desligada de los privilegios terrenales, que juzgue la realidad desde la perspectiva del Evangelio y se comprometa con los crucificados de hoy que han recorrido un doloroso calvario.
A los 45 años del martirio de Monseñor Romero, el pueblo salvadoreño está de nuevo inmerso en una profunda crisis política, económica y social
sumergido en una pobreza absoluta que está haciendo que los salvadoreños tengan que salir de su tierra para buscar oportunidades de vida digna en otros países.
Así mismo, hoy en este país no se respetan los derechos
fundamentales de las personas de ningún tipo, porque se piensa que a la violencia de las calles se le puede responder con la violencia institucional, porque a la violencia que producían los pobres, buscando un pedazo de pan, se le ha sustituido de nuevo por la violencia de los poderosos
Se está queriendo vender un país próspero y de primer mundo pero a costa de los pobres, a costa de ocultar la raíz de todo: la injusticia terrible de los ricos contra los pobres. Porque en El Salvador esa es la causa de la violencia, eso fue lo que provocó la guerra civil y está claro con violencia no se puede vivir , pero también es evidente que con pobreza no se puede vivir.
En la Patria de Monseñor Romero siguen existiendo los mismos males que existían hace 45 años, una violencia que atacó a los pobres y de la cual ellos tienen derecho a fedenderse, como también lo diría San Óscar Romero.
Si Monseñor Romero viviera ahora haría lo que hizo, y diría lo que dijo en sus homilías, seguramente caminaría con la gente más pobre de los cantones y comunidades, seguiría siendo La Voz de los Sin Voz.
Escrito por: Ramón Bracamonte.



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